Este Tucson HEV muestra el restyling de la cuarta generación que fue lanzada a nivel global en 2022. Se ofrece en un único nivel de equipamiento y estas son nuestras impresiones.
Proviene de Corea del Sur y comparte la misma arquitectura y medidas amplias que las de la variante atmosférica (habían crecido en el cambio de generación): 4,64 m de largo, 1,86 m de ancho, 1,66 m de alto y 2,75 m de distancia entre ejes; el baúl tiene un volumen de 539 L expandible bajando la línea de asientos traseros (los respaldos se pueden reclinar).
El exterior luce igual que su par naftero y se basa en el lenguaje de diseño Parametric Dynamics de Hyundai, que utiliza algoritmos geométricos para crear líneas dinámicas y formas tridimensionales complejas. Esto se nota especialmente en el frente, donde la parrilla interactúa con las superficies facetadas y con las luces para dar un aspecto tridimensional.
Moderno y estilizado, hay mucha armonía en las líneas y los cuerpos aparecen bien diferenciados y hay que resaltar los elementos que se le añadieron para darle un aire sofisticado, como los apliques cromados, las llantas de dibujo exclusivo de 18” (los neumáticos son 235/60).
Puertas adentro encontramos también el mismo planteo: mucho espacio, excelente calidad de materiales y terminaciones, una posición de manejo comodísima y una visibilidad hacia el exterior óptima.
Cuenta con un completo paquete de elementos de seguridad (airbags, controles de estabilidad y tracción, asistente de arranque y descenso en pendiente, anclajes Isofix con Top Tether, alerta de hielo en el camino, sistema de auto desempañado y más) y también agrega un conjunto de asistencias a la conducción de última generación (ADAS) entre los que destacan: frenado autónomo de emergencia (con asistencia en giro a la izquierda), asistente de mantenimiento de carril, control de crucero inteligente con Stop&Go, detector de fatiga del conductor, alerta de ocupantes traseros y monitores de presión de neumáticos y de punto ciego, etcétera.
En ambos aspectos, está sin duda entre los mejores del mercado.
Rendimiento garantizado
Como se mencionó, el gran diferencial de esta variante radica en la impulsión. Ahí encontramos el bloque turbonaftero de 4 cilindros en línea, 16 válvulas y 1.6 L de cilindrada, que entrega 180 CV a 5500 rpm y 27 kgm (265 Nm) de torque desde las 1500 rpm, asociado a una transmisión de doble embrague y 7 relaciones; a este se suma otro eléctrico de 64 CV (47,7 kW), que hace que en conjunto ofrezcan 230 CV y 37,4 kgm de torque. La tracción es integral permanente (AWD) y suma programas electrónicos específicos que utilizan el propulsor eléctrico para mejorar el comportamiento dinámico, como el control de torque en curvas o la aplicación de torque diferenciado en maniobras evasivas.
Si el Tucson naftero andaba muy bien (mucho empuje, gran capacidad de respuesta y esa sensación de que motor y caja se complementan a la perfección), en este hibrido encontramos lo mismo pero potenciado: en ciudad es ágil, suave y silencioso (funciona gran parte del tiempo en modo puramente eléctrico) y en ruta va relajado (a 120 km/h trabaja a unas 2100 rpm) hasta que se lo demanda con el acelerador. Ahí es cuando aparece ese plus que ofrecen las mecánicas híbridas y entonces se lo siente decidido y con mucho resto para realizar cualquier maniobra sin titubear. Sencillamente notable.
Como en todo HEV uno de los puntos que más se valora es el de la eficiencia. Y en ese sentido hay que admitir que no defrauda: en nuestras mediciones nos dio promedios de 6,3 L/100 km en uso mixto (ciudad/autopista), con valores prácticamente irrisorios en el tránsito (menos de 5 L/100 km). Podemos decir sin equivocarnos que es tremendamente austero.
En cuanto a la performance, acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos, recupera de 80 a 120 km/h en 6,1 segundos y alcanza una velocidad máxima es de 190 km/h.