Fiebre de domingo por la noche en el Congreso, donde el clima caliente de la apertura de sesiones dejó una sensación penosa, por la degradación de la política y de la institucionalidad. Un Presidente lanzando insultos a los gritos, una oposición acotando con chicanas improcedentes y un oficialismo que, a falta de mejores ideas, se dedicó a vítores estruendosos pero sin sentido. Mucho ruido, pocas nueces, ya que no se dieron demasiados detalles del paquete de reformas que enviará Javier Milei al Congreso, que incluyen, a priori, el Código Penal, y modificaciones las cuestiones electoral, educativa, impositiva, judicial, entre otras. No fue un día histórico, como se vanagloriaba desde La Libertad Avanza con la habitual magnificencia. Y si lo fue, se debió más a los papelones y a las groserías que a las propuestas del Gobierno. Entre tanto, tensiones globales, una guerra en Medio Oriente que nadie sabe si durará algunas horas más o si se viene (¿esta vez sí?) la Tercera Guerra Mundial. Lo que se sabe, ya con certeza, es que esta vez la Argentina no será neutral, como lo ha hecho en los otros conflictos bélicos debido a una doctrina histórica de no injerencia. Ahora, se acompañará ls disposiciones de los Estados Unidos, socio estratégico y aportante firme para Javier Milei. En términos de política internacional, se vivió días atrás otra saga curiosa de estos tiempos, en la que, como ocurrió con el rescate de Nahuel Gallo en Venezuela, el Gobierno también llegó tarde. Resulta que el oficialismo apuró el tratamiento del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea con la intención de que la Argentina fuera el primer país del bloque en ratificarlo, pero la jugada no salió como esperaba: Uruguay terminó aprobándolo antes en su parlamento. En primer momento, el tema estaba previsto para la sesión del viernes. Pero, para \"primerear\" a Uruguay y ser el país pionero de la región en aprobar el acuerdo, se anticipó para la sesión del jueves. A ese acelere se le sumó que, durante el debate, el radical Maximiliano Abad interrumpió los discursos y pidió la palabra para proponer que, primero, se vote el acuerdo y, saldada esta instancia, se retomen los discursos. La intención del marplatense era \"lograr el efecto simbólico de ser el primer país del Mercosur en votar el acuerdo\". Mientras en Buenos Aires el oficialismo aceleraba el debate, en Montevideo el Congreso ya había terminado de votar el tratado. Así, el país vecino quedó primero en la ratificación del histórico acuerdo comercial con Europa, después de más de dos décadas de negociaciones. Pero, como los libertarios se nutren de gestas y epopeyas, Milei promulgó el texto aprobado en el Congreso casi de inmediato. Por eso, sin ruborizarse, se ufanó en la apertura de sesiones de ser el primer país en \"promulgar\" el acuerdo. Qué lo parió. Menú sin alcohol, reformas y tropa propia en Olivos Después del discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, la noche terminó donde suelen cocinarse las cosas importantes de la política argentina: una cena en la Quinta de Olivos. El presidente Javier Milei reunió a legisladores libertarios, aliados y a su gabinete para cerrar la jornada con un encuentro que mezcló agradecimientos, agenda parlamentaria y algo de clima de victoria tras las últimas batallas legislativas. Con canapés y empanaditas como entrada, diputados, senadores y ministros compartieron una cena informal, mayormente de pie, cuyo plato principal fue una cazuela de carne glaseada con papas. Para el final, el menú ofrecía dos opciones de postre: marquise de chocolate o el clásico flan con dulce de leche y crema. Eso sí, \"nada de alcohol\", contaron los asistentes. La convocatoria tuvo un objetivo bastante terrenal: agradecer el respaldo que el oficialismo consiguió en el Congreso y mantener alineada a la tropa para lo que viene. La Casa Rosada busca sostener el impulso de reformas y aprovechar la sintonía con bloques aliados que acompañaron proyectos clave, por lo que la cena funcionó también como gesto político hacia quienes ayudaron a empujar las leyes del Gobierno. Entre platos y charlas informales, el Presidente conversó con diputados y senadores sobre el rumbo de la agenda parlamentaria y los próximos debates que se abrirán en el Congreso. La idea, según deslizaron cerca del oficialismo, fue consolidar el vínculo con los legisladores propios y mantener el entusiasmo de un bloque que todavía depende de acuerdos para sacar leyes. Retratos libertarios en el Congreso El Senado sumó esta semana un ingrediente inesperado a su rutina: una muestra artística en la que se vieron varias obras dedicadas al presidente Javier Milei. Bajo la organización de la senadora jujeña Vilma Bedia, el Congreso abrió sus puertas a una exposición realizada por la artista canadiense Naomy Gal, conocida por sus caricaturas y obras inspiradas en el líder libertario. La muestra se instaló en el edificio del Palacio del Congreso en el marco de los 120 años del histórico recinto. Las piezas de Gal, centradas en distintas representaciones del Presidente, quedaron expuestas en los pasillos del Senado y despertaron la curiosidad de legisladores y asesores que, entre reunión y reunión, se acercaron a ver las versiones artísticas del jefe de Estado. En un Congreso atravesado por reformas, tensiones políticas y sesiones maratónicas, la política también tuvo su momento de galería. Entre retratos, selfies y