En apenas dos días un informe difundido en la plataforma Substack por una firma financiera de bajo perfil logró sacudir a Wall Street y volver a poner en discusión el impacto estructural de la inteligencia artificial (IA) sobre la economía global.El documento titulado The Global Intelligence Crisis of 2028 fue publicado por Citrini Research una publicación ligada a la gestora Citrinitas Capital Management. Aunque no se trata de un banco de inversión de primera línea ni de una consultora macroeconómica de referencia en los últimos meses ganó visibilidad entre inversores por sus ensayos sobre mercados y tecnología.Sus autores aclaran que el texto describe un escenario hipotético y no una proyección cerrada. Sin embargo la formulación de la hipótesis alcanzó para generar ruido en el mercado: la semana pasada varias de las compañías mencionadas en el informe registraron caídas bursátiles de entre 4% y 6% entre ellas Uber Visa Mastercard American Express y DoorDash.Una crisis por el éxito de la inteligencia artificialEl eje central del informe no es el fracaso de la IA sino exactamente lo contrario. Citrini imagina junio de 2028 y describe una “crisis mundial de la inteligencia” provocada por el éxito masivo de los sistemas automatizados.La premisa es que la inteligencia (históricamente un recurso escaso y de alto valor) podría volverse abundante y barata gracias a los agentes de IA capaces de ejecutar tareas complejas sin intervención humana.Si eso ocurre sostiene el texto el valor del trabajo calificado se desplomaría. Analistas administrativos programadores y perfiles de gestión serían progresivamente reemplazados por sistemas automatizados. El resultado: pérdida de empleos o desplazamiento hacia tareas de menor remuneración.El informe habla de un “desplazamiento en espiral de la inteligencia humana”. La dinámica sería la siguiente: al sustituir trabajadores por IA las empresas reducen costos. Pero esos despidos o recortes salariales afectan el consumo. En economías como la de Estados Unidos donde el gasto de los hogares representa alrededor del 70% del PBI una caída en el consumo impacta de lleno en la actividad.Frente a menores ingresos las compañías podrían intensificar la automatización para sostener márgenes profundizando así el ciclo de sustitución laboral. El sistema produciría más bienes y servicios gracias a la tecnología pero con menos personas con capacidad de compra. Más eficiencia pero menos demanda efectiva.Uno de los conceptos que introduce Citrini es el de “PBI fantasma”: estadísticas que mostrarían crecimiento impulsado por la productividad tecnológica aunque sin mejoras perceptibles en ingresos o calidad de vida para la mayoría. La expansión se concentraría en capital e inversores mientras la participación salarial perdería peso.En esa línea la gestora de activos PIMCO ya advirtió en distintos análisis sobre el aumento del peso del capital intangible (software datos algoritmos) y la reducción de la participación del trabajo en la renta nacional. En Estados Unidos la proporción del ingreso destinada a salarios viene en descenso desde la Gran Recesión.Citrini proyecta dentro de su escenario hipotético que el desempleo en ese país podría pasar del 43% actual al 102% en 2028 y que la participación de los salarios en el PBI caería al 46%.Los sectores más expuestosEl informe identifica tres áreas particularmente vulnerables.La primera es el software tradicional en la nube (SaaS). Empresas como ServiceNow o Asana podrían enfrentar una doble presión: por un lado compañías que desarrollen herramientas internas asistidas por IA; por otro una competencia de precios cada vez más intensa. Si los agentes pueden generar código a demanda y construir soluciones personalizadas en minutos muchas licencias actuales perderían sentido.El segundo frente es el de las plataformas de intermediación como Uber o PedidosYa. Estos modelos dependen en parte de la fricción y la fidelidad del usuario. En un entorno donde agentes automatizados comparen tarifas en tiempo real y elijan siempre la opción más barata la lealtad a una aplicación específica podría diluirse.El tercer sector señalado es el financiero. Si los sistemas automatizados priorizan redes de pago más económicas o alternativas más eficientes compañías como Visa Mastercard y American Express podrían ver afectados sus ingresos por comisiones.Aunque el documento se presenta como un ejercicio prospectivo el debate no surge en el vacío. En los últimos meses Amazon comunicó planes de recorte de 30.000 puestos y avanzó en la automatización de hasta el 75% de sus operaciones. A su vez Microsoft informó que en 2024 el 35% del código de nuevos productos fue generado con IA lo que contribuyó a un aumento del 9% en sus ingresos comerciales.En paralelo el propio CEO de OpenAI Sam Altman sostuvo en distintas intervenciones públicas que los sistemas automatizados pueden realizar tareas cognitivas a un costo sensiblemente menor que el trabajo humano un dato que las empresas no ignoran a la hora de decidir inversiones.La discusión entonces ya no se limita a si la IA reemplazará empleos un fenómeno que distintos sectores reconocen como en curso sino a si su expansión acelerada podría tensionar el modelo económico basado en empleo salarios y consumo que dominó las últimas décadas. El informe de Citrini no ofrece certezas. Pero al menos por ahora logró reinstalar el interrogante en el corazón de los mercados.SL