A lo largo de su carrera política, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha guiado a su país sobre dos pilares de política exterior: una alianza inquebrantable con Estados Unidos y una batalla diplomática y encubierta implacable contra los gobernantes de la República Islámica de Irán.
Ahora, con Israel y Estados Unidos en una guerra conjunta contra el liderazgo de Irán, esas dos rutas estratégicas corren el riesgo de chocar entre sí. Al sumar a Estados Unidos a lo que considera la batalla existencial de Israel contra Irán, Netanyahu está haciendo una apuesta que podría someter la relación bilateral a la tensión de una guerra con consecuencias de gran alcance.
Desde luego, convencer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de sumarse a la guerra fue un golpe maestro para Netanyahu y pone de relieve los fuertes lazos entre ambos líderes. Si tienen éxito, podrían concretar rápidamente su objetivo compartido de derrocar al gobierno iraní y evitarle a la región un conflicto prolongado.
Pero si la guerra se alarga, los vínculos entre los dos aliados podrían volver a ponerse a prueba.
“Una gran parte del público estadounidense lo verá como que la cola israelí mueve al perro estadounidense y que está arrastrando a Estados Unidos a una guerra en Oriente Medio que no es suya”, explicó Ofer Shelah, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, un centro de análisis con sede en Tel Aviv, Israel. La caída del apoyo público que eso podría desatar “será muy perjudicial para Israel a mediano y largo plazo”, agregó.
Sin embargo, añadió en una alusión a las ambiciones políticas del líder israelí: “A Netanyahu no le interesa el mediano y largo plazo”.
Para Netanyahu, lograr convencer a Trump de atacar a Irán juntos es el punto culminante de décadas de cercanía entre el líder israelí y Washington. Netanyahu, el dirigente que más tiempo ha permanecido en el poder en Israel, habla un inglés impecable tras haber pasado parte de su juventud en Estados Unidos y siempre se ha presentado como el puente de Israel hacia Estados Unidos.
Ese cambio de sentimiento ha sido impulsado en gran medida por los demócratas. Pero algunos republicanos, e incluso partidarios del propio Trump, se han mostrado más críticos con el apoyo diplomático y financiero que Estados Unidos ha seguido otorgando a Israel durante los últimos dos años y medio, periodo en el que ha estado inmerso en una guerra en múltiples frentes desencadenada por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Las imágenes devastadoras de la guerra en Gaza profundizaron el aislamiento internacional de Israel.
Con una nueva guerra contra Irán —la segunda en menos de un año—, Netanyahu se enfrenta a un enemigo que él y muchos israelíes consideran una amenaza existencial, citando su apoyo a milicias antiisraelíes en toda la región, su arsenal de misiles balísticos y su programa nuclear. Ha encabezado la cruzada contra Irán en el escenario mundial durante gran parte de su carrera.
Netanyahu señaló el domingo en un comunicado que la participación de Estados Unidos “nos permite hacer lo que he esperado hacer durante 40 años: asestar un golpe aplastante al régimen terrorista”. La oficina de Netanyahu no respondió de inmediato a una solicitud de