La operación militar contra la república islámica ha trastocado los flujos energéticos en la región, con el cierre de facto del crucial estrecho de Ormuz por el que transita aproximadamente una quinta parte del crudo mundial.
Esto ha alimentado los temores de una nueva crisis que podría disparar la inflación.
Los movimientos de los mercados han sido relativamente moderados a la luz del conflicto, ante la esperanza de que la situación sea breve y no cause un problema grave para la economía mundial.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la guerra, que comenzó el sábado con un ataque que acabó con la vida del líder supremo iraní Alí Jamenei, iba "sustancialmente" por delante de lo previsto, pero que podría prolongarse durante más de cuatro semanas.
También expuso por primera vez sus objetivos: destruir los misiles, la armada y el programa nuclear de Irán, y poner fin a su apoyo a los grupos armados de la región, lo que no incluye en principio el derrocamiento de la república islámica.
Irán ha respondido lanzando misiles y drones por todo Oriente Medio, incluidos Líbano, Arabia Saudita, Catar y Dubái, al tiempo que amenazó explícitamente con aumentar los costos energéticos mundiales.
Un general de la Guardia Revolucionaria de Irán amenazó con "quemar cualquier barco" que intentara navegar por el estrecho de Ormuz.
- Repunte del petróleo -
Este martes, el crudo se recuperó: subió al menos un 1%, mientras el aumento de los costos de la energía podría dar un dolor de cabeza a la mayoría de los bancos centrales, que buscan reducir la inflación y, al mismo tiempo, recortar las tasas de interés para apoyar sus economías.
Los mercados bursátiles de Asia retrocedieron en su mayoría este martes para ampliar las pérdidas de la víspera.
Seúl, que ha subido más de un 40% este año gracias al repunte tecnológico, se hundió más de un 2% cuando los inversionistas regresaron de un largo fin de semana.
Tokio, Hong Kong, Shanghái, Sídney, Wellington, Taipéi y Yakarta también registraron fuertes caídas.
Las aerolíneas volvieron a estar entre las más perjudicadas, con Japan Airlines, que cotiza en Tokio, cayendo más del 5%, Cathay Pacific bajando un 3,3% en Hong Kong y Qantas perdiendo casi un 3% en Sídney.