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AR 17 Mar 2026
Aston Martin, en jaque por el motor Honda en la Fórmula 1: del fantasma de no correr en el GP de Australia a girar solo para cumplir
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Aston Martin, en jaque por el motor Honda en la Fórmula 1: del fantasma de no correr en el GP de Australia a girar solo para cumplir

El proyecto ambicioso de Aston Martin entró en zona de turbulencia antes de despegar. El equipo de Silverstone sufrió serios inconvenientes con la nueva unidad de potencia Honda RA626H que equipa al AMR26 y prácticamente no pudo completar el programa previsto en la segunda tanda de ensayos en Baréin.

Mientras el resto de las escuderías afinaba detalles para el debut en el Gran Premio de Australia (este fin de semana), la estructura encabezada por Adrian Newey pasó más tiempo en boxes que en pista. Una imagen preocupante para un equipo que aspira a convertirse en potencia en la nueva era reglamentaria.

El golpe afecta directamente a la apuesta millonaria de Lawrence Stroll, quien invirtió fuerte en infraestructura, armó una sede de última generación en Silverstone y reunió un plantel técnico de primer nivel. La meta es clara: pelear por el título a partir de 2027. Sin embargo, el presente amenaza con condicionar también el futuro inmediato.

La situación fue tan delicada que, puertas adentro, se evaluó incluso la posibilidad de no presentarse en Melbourne por causa de fuerza mayor, algo que habría generado un fuerte conflicto con la Fórmula 1. Finalmente, el equipo estará en Australia, aunque con la prioridad puesta en completar el kilometraje mínimo indispensable.

Para intentar revertir el panorama, Andy Cowell —ex responsable de motores de Mercedes en la era híbrida— fue enviado a Japón para colaborar con el desarrollo. La urgencia pasa por recuperar fiabilidad básica antes de pensar en rendimiento.

Newey, con su habitual ironía, deslizó que el motor térmico no tendría la potencia suficiente para recargar correctamente la batería, lo que implicaría una pérdida cercana a los 80 caballos. Resta saber si se trata de una estrategia conservadora para preservar el conjunto o de una falencia estructural del proyecto.

Por ahora, lo concreto es que Aston Martin no puede medir el verdadero potencial del AMR26 ni planificar su evolución. Y en una Fórmula 1 cada vez más competitiva, regalar tiempo suele pagarse muy caro.