El Barcelona empezó la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid mostrando una clara superioridad durante los primeros minutos. El equipo que dirige Hansi Flick salió al terreno de juego con una propuesta ofensiva, buscando someter al rival mediante la posesión del balón y una presión constante en campo contrario. Los locales generaron varias llegadas peligrosas y mantuvieron a los jugadores del Atlético de Madrid replegados en su área, obligando al conjunto de Diego Simeone a resistir en defensa y limitarse a contragolpear. Fue en el minuto 12 cuando llegaron los problemas para los azulgranas.
Los médicos del club ingresaron de inmediato al terreno de juego y examinaron al defensa, quien señaló molestias en la zona del gemelo. Tras una rápida valoración, y dada la imposibilidad de continuar, el cuerpo técnico del Barcelona decidió sustituirlo. Koundé abandonó el campo con evidentes signos de frustración y abatimiento, consciente de la importancia del partido y del momento de la temporada. La imagen del jugador sentado en el banquillo, con la cabeza gacha y cubriéndose el rostro con las manos, reflejaba el malestar y la preocupación por una posible lesión muscular.
La noticia de la baja de Koundé obligó a Hansi Flick a replantear la disposición táctica del equipo en pleno arranque del partido. El entrenador recurrió a Alejandro Balde, quien tuvo que ingresar sin apenas tiempo para calentar. Con la entrada del canterano, Flick reorganizó la defensa: Joao Cancelo, que había comenzado como lateral izquierdo, pasó a ocupar el costado derecho para suplir la ausencia del internacional francés, mientras Balde se situó como lateral izquierdo. Este cambio inesperado alteró la estructura del equipo, que debía mantener la concentración y el ritmo ante un rival exigente y en un contexto de máxima presión.
A pesar del contratiempo, el Barcelona intentó mantener la dinámica positiva con la que había iniciado el partido. El equipo no renunció a su plan de juego y continuó buscando el gol que le permitiera alimentar la esperanza de remontar la eliminatoria. El ambiente en el estadio reflejaba el apoyo de la afición al equipo y, especialmente, a Koundé, quien había sido uno de los jugadores más utilizados por Flick en las últimas semanas.
Alejandro Balde tampoco logró finalizar el partido. En el minuto 70, sufrió una lesión que le obligó a detenerse y solicitar la intervención del cuerpo médico. El doctor Pruna acudió a atenderlo y, tras la revisión, Balde abandonó el campo visiblemente afectado. Ronald Araujo ingresó al terreno de juego para ocupar su lugar, pasando a formar pareja en el centro de la defensa junto a Cubarsí, mientras que Gerard Martín se desplazó al lateral izquierdo.