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AR 22 Mar 2026
Así es el Charles de Gaulle, el buque insignia de la Armada francesa que Macron manda hacia el Mediterráneo
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Así es el Charles de Gaulle, el buque insignia de la Armada francesa que Macron manda hacia el Mediterráneo

Tras la escalada militar en Oriente Medio, la respuesta de Francia ha sido contundente: el presidente Emmanuel Macron ha ordenado el depsliegue inmediato del portaaviones nuclear Charles de Gaulle en el Mediterráneo. Con ello, el dirigente sitúa a la Armada francesa en el centro de la respuesta europea ante la escalada militar desatada por la guerra en Irán y su extensión en los países vecinos.

Esta capacidad del portaaviones francés permite operar cazas Rafale Marine completamente armados, ampliando el alcance operativo y el poder de fuego. Este mide 261,5 metros y desplaza hasta 42.000 toneladas, menos que los británicos clase Queen Elizabeth, pero compensa con su sistema de lanzamiento y su propulsión nuclear, que lo habilita a navegar durante años sin repostar.

La tripulación del Charles de Gaulle se compone de 1.250 personas, además de 610 miembros del ala aérea y la capacidad de alojar hasta 800 infantes de marina de ser necesario. El hangar interno puede albergar hasta 40 aeronaves, y el sistema de catapultas propulsa aviones de hasta 25 toneladas a 300 kilómetros por hora en apenas 1,5 segundos. El País explicó que la tasa de disponibilidad operativa de los cazas a bordo supera el 90 %, situando al portaaviones francés al nivel de los superportaaviones estadounidenses.

En cuanto a la defensa, el buque cuenta con misiles antiaéreos Aster 15, lanzadores Sadral y Mistral, y sistemas de radar avanzados. El sistema SATRAP y las aletas estabilizadoras contribuyen a la estabilidad de la nave, incluso en condiciones adversas. El medio francés Le Figaro ha destacado que el Charles de Gaulle puede lanzar un avión cada treinta segundos y dispone de un taller de mantenimiento con más de un millón de repuestos.

La orden de Macron se produce en un momento de alta tensión, tras una serie de ataques cruzados que han extendido la guerra más allá del territorio iraní y han afectado infraestructuras en Líbano y Chipre. El presidente francés atribuyó a Irán la “responsabilidad primera” por el desarrollo de capacidades balísticas y nucleares, así como por la financiación de actores armados en la región. Aunque justificó la intervención militar de Estados Unidos e Israel como respuesta a esas amenazas, lamentó que se haya actuado fuera del derecho internacional, reclamando un alto el fuego y la reanudación de las negociaciones diplomáticas.

La dimensión consular de la crisis tampoco ha sido menor: cerca de 400.000 ciudadanos franceses han residido en los países afectados y París ha activado un plan de repatriación, con los primeros vuelos ya en marcha. “Hemos estado organizando el regreso de nuestros compatriotas que lo han solicitado, comenzando por los más vulnerables”, afirmó Macron.

En este contexto, la presencia del Charles de Gaulle simboliza la voluntad de Francia de ejercer disuasión y proteger sus intereses sin renunciar a la vía diplomática. Macron subrayó que “Francia ha sido una potencia que ha protegido a los suyos, una potencia comprometida con la paz, fiable, previsible y determinada”, mientras el portaaviones se prepara para operar en una de las zonas más inestables del planeta.