El caso del atropello y muerte de Lizeth Marzano, que involucra al joven Adrián Villar y ha puesto bajo la lupa a la periodista Marisel Linares, sumó un nuevo capítulo con la revelación de una llamada clave. El reconocido abogado César Nakasaki confirmó públicamente que Linares lo contactó en la mañana del 18 de febrero, apenas horas después del accidente, buscando orientación legal para su hijastro y para ella misma.
Este detalle arroja luces sobre los movimientos inmediatos de los implicados y agrega un elemento central al debate sobre la estrategia de defensa y el grado de conocimiento de Linares sobre la gravedad del hecho. En entrevista en ‘Siempre a las ocho con Milagros Leiva’, de El Comercio, Nakasaki contó que conocía a Marisel Linares “de los programas” y que fue ella quien lo llamó cerca de las 6:30 de la mañana, cuando aún no había asumido formalmente la defensa de Villar.
Así, Nakasaki recomendó realizar los análisis toxicológicos en un laboratorio privado, aunque señala que es mejor que las pruebas sean practicadas por la Policía Nacional para tener validez judicial. La revelación de la llamada generó diversas reacciones, pues en ningún momento el abogado sugirió entregar a Villar a las autoridades, sino asegurar que los resultados médicos no fueran utilizados en su contra.
En paralelo, la periodista ya se había reunido con Francesca Montenegro y su padre en la madrugada posterior al accidente, buscando una estrategia frente a la inminente investigación policial.
Sobre el estado de Villar al momento del accidente, la defensa sostiene que el joven “se quedó dormido unos segundos” debido a fiebre y malestar estomacal, explicando así la pérdida de control del vehículo. Esta versión ha sido fuertemente cuestionada por la Policía, que afirma que Villar no se sometió a un dosaje etílico oficial y que, en estos casos, la ley presume resultado positivo cuando un conductor se niega a la prueba.
Nakasaki también relató que, tras el accidente y el shock, Villar regresó al lugar porque no comprendía la magnitud de lo ocurrido y que fue la familia quien, finalmente, asumió la necesidad de enfrentar la situación. “El miedo tiene muchas formas, algunos se paralizan, otros huyen”, afirmó el penalista, indicando que ni Villar ni sus padres buscaron eludir la responsabilidad, pero que el proceso debe seguir su curso conforme a derecho.
En paralelo al avance del proceso penal contra Villar, Marisel Linares enfrenta una investigación por presunto encubrimiento personal y su rol como titular del vehículo que provocó la tragedia. La periodista debía rendir su declaración en la División de Accidentes de Tránsito de la PNP el martes 3 de marzo; sin embargo, la diligencia fue suspendida, sin que se haya fijado nueva fecha.
La defensa de Linares argumentó que la periodista ha recibido amenazas y solicitó declarar de forma remota, aunque el Poder Judicial no lo autorizó. El abogado Elio Riera, representante legal de Linares, sostiene que su patrocinada no es la propietaria formal del vehículo, pues habría existido un acuerdo de transferencia no inscrito en Registros Públicos.
Riera también afirma que Linares no conocía la gravedad de lo ocurrido en un primer momento y que Villar solo le habría dicho que tuvo un incidente con un scooter, sin mencionar el fallecimiento de una persona.
Mientras tanto, la familia de Lizeth Marzano, colectivos ciudadanos y la opinión pública exigen justicia y sanciones ejemplares, subrayando que la demora en la entrega del vehículo, la falta de información y el rol de Linares en el proceso han dificultado la investigación. La investigación fiscal sigue su curso y la atención social permanece sobre Linares, Villar y el entorno familiar y legal que los rodea.