La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán constituye una "señal de alarma" para las empresas tecnológicas con inversiones en infraestructuras en Medio Oriente, especialmente en los centros de datos necesarios para alimentar la inteligencia artificial, advirtieron analistas.
El conflicto marcó la inauguración de la feria de telecomunicaciones Mobile World Congress (MWC) el lunes por la mañana en Barcelona, con asistentes que no pudieron viajar a la cita y los expertos barajando las consecuencias.
Hasta este fin de semana, Medio Oriente "estaba invirtiendo fuertemente y asegurándose de atraer el interés de los principales actores" para instalar allí infraestructura tecnológica, dijo Francisco Jerónimo, especialista en los mercados de Oriente Medio y Europa de la empresa de datos IDC.
La guerra será "una señal de alarma entre muchos proveedores, porque (la situación) se vuelve muy inestable", añadió.
En caso de que el conflicto se prolongue, los grandes actores podrían "reconsiderar seguir invirtiendo", estimó Jerónimo.
De momento, ya se estima que el conflicto tendrá un fuerte impacto en la distribución de teléfonos inteligentes y otros dispositivos en gran parte del mundo.
Gracias a las zonas francas, Dubái "ha sido un centro muy importante para la región, pero también para Europa occidental" en términos de logística, señaló Jerónimo.
"Cada vez que se produce una interrupción en el comercio mundial, la cadena de valor se ve necesariamente afectada", afirmó Anne Hoecker, analista de Bain & Company.
La escasez de chips de memoria RAM "es algo que está afectando claramente a las cadenas de suministro en este momento y que tendrá un impacto en los teléfonos y los ordenadores portátiles", afirmó Hoecker.
Jerónimo predijo que el impacto provocaría "la mayor caída de la historia en las ventas de teléfonos inteligentes en 2026".