Es, además, una automotriz con una bandera difícil de equiparar. “El temor de los mecánicos”, fue una de las frases que resonaron en el evento de presentación de este SUV. Con la combinación de una garantía de hasta 10 años y un historial limpio de durabilidad en todo su portfolio, la unidad llega en un contexto cómodo.
Estéticamente, el Yaris Cross comparte rasgos con el Corolla Cross de generación anterior. Tiene la misma disposición de parrilla y faros, aunque con algunos agregados que lo distinguen en las llantas (de 18″), iluminación y laterales. Es una fórmula que funcionó y funciona nuevamente. La versión evaluada por LA NACION es la SEG naftera, la de más alto equipamiento dentro de las alternativas con motorización tradicional.
Estética minimalista: exterior e interior
Las dimensiones están muy bien para su segmento: 4,310mm de largo; 1,770mm de ancho; 1,655mm de alto y 2,620mm de distancia entre ejes. El baúl, otro aspecto positivo: 400 litros de capacidad en versiones nafteras y 391 litros en las híbridas. En la práctica, esos nueve litros son casi imperceptibles dado que se pierde un pequeño espacio en una esquina del baúl. A los fines del uso, entra la misma cantidad de cosas en uno u otro.
El interior está alineado a la estética minimalista a la que Toyota nos acostumbró en estos últimos años. Destaca su display digital de 7″ y pantalla multimedia de 10″ compatible con Android Auto y Apple CarPlay, la cámara de estacionamiento 360°, el cargador inalámbrico para celulares, las levas al volante (exclusivas de esta versión) y los puertos usb tipo C delanteros y traseros junto con la toma de 12V.
Las terminaciones también son de muy buena calidad y se sienten cómodas al andar varias horas dentro el vehículo. Las plazas traseras tienen un buen espacio, por lo que hay comodidad para que viajen varias personas y la posición de manejo es muy cómoda gracias a la regulación tanto de las butacas como del volante. En resumen, si bien la estética no descolla, se lo siente moderno y cómodo especialmente porque cada sector tiene una función clara y precisa.
Motorización
Equipa un motor de 1.5L naftero, de cuatro cilindros en línea y 16 válvulas con cadena de distribución y sistema Dual WT-i que ofrece 106 CV de potencia a 6000rpm y 138 Nm de torque a 4200rpm. Es apenas un poco menos potente que la versión híbrida. Todo asociado a una transmisión automática tipo CVT.
Y acá hay que hacer un par de salvedades. Para el uso urbano, es un SUV correcto. Dobla y frena bien, responde adecuadamente a las distintas maniobras planteadas y tiene un buen comportamiento cuando se lo exige en algunas ocasiones.
El problema está cuando buscamos aceleraciones rápidas o queremos llevarlo a altas velocidades. Ahí se siente pesado y mantiene un régimen alto de revoluciones para responder a esas exigencias. Quizás ese déficit no sea tan evidente en la versión híbrida, pero la alternativa naftera evaluada se siente sobreexigida en esas ocasiones.
Seguridad, el punto más alto
Su punto más alto quizás sea el apartado de seguridad. Todas las versiones tienen de serie el mismo equipamiento, por lo que no existe diferencia alguna entre a lo que se acceda en una u otra opción en este tema.
Todas tienen seis airbags y el paquete de asistencias a la conducción Toyota Safety Sense, donde destacan, entre otros, el control de velocidad crucero adaptativo, el sistema de precolisión frontal, la alerta de cambio de carril y la alerta de arranque de auto precedente, entre otros.