El conflicto arriesga provocar un nuevo repunte de la inflación que podría frenar la recuperación económica en Europa y Asia si la guerra se prolonga en una región que representa algo menos de un tercio de la producción mundial de petróleo y casi una quinta parte del gas natural.
TRANSPORTE MARÍTIMO PARALIZADO
El tráfico por el estrecho de Ormuz permanecía cerrado por cuarto día consecutivo después de que Irán atacó cinco barcos, bloqueando una arteria clave que representa alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas.
Un tanque de combustible del puerto comercial de Duqm, en Omán, fue alcanzado y se produjo un incendio en Fujaira, en Emiratos Árabes Unidos, uno de los principales centros petroleros de la región.
El lunes, Qatar cerró sus instalaciones de gas natural licuado, algunas de las más grandes del mundo, que suministran cerca del 20% de las exportaciones mundiales; Arabia Saudita suspendió la producción en su mayor refinería nacional; mientras que Israel y el Kurdistán iraquí también cerraron gran parte de su bombeo de gas y petróleo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó el sábado la mayor apuesta de política exterior de su presidencia hasta la fecha, atacando Irán y matando al líder supremo Alí Jamenei.
India, uno de los países más dependientes del crudo y el gas de Oriente Medio, ha anunciado que ha comenzado a racionar el suministro de gas a las industrias tras el cierre de la producción de Qatar.
La mayor parte del GNL de Qatar se destina a Asia, pero una parte también se envía a Europa, que depende totalmente de las importaciones para satisfacer sus necesidades de petróleo y gas. Se prevé que Europa se apresure a reponer las reservas, agotadas por un invierno boreal frío, y que tenga que depender aún más del gas estadounidense, tras rechazar el gas ruso luego de la invasión de Ucrania en 2022.
Las tarifas de transporte marítimo en todo el mundo también han alcanzado máximos históricos a medida que se ha intensificado el conflicto y Teherán ha atacado a los barcos que pasan por el estrecho.
El cierre del estrecho de Ormuz ha supuesto que cientos de petroleros cargados de crudo y GNL se hayan quedado varados cerca de grandes centros de distribución, como el puerto de Fujaira, sin poder llegar a sus clientes en Asia, Europa y otros lugares.
Esto también significa que Arabia Saudita, EAU, Irak, Kuwait e Irán tendrán que empezar a recortar la producción en cuestión de días, a menos que encuentren nuevos petroleros para transportar el crudo que sigue saliendo del subsuelo.
Los expertos en seguridad occidentales están tratando de evaluar cuántos misiles y drones le quedan a Irán para mantener la intensidad de sus ataques.
Arabia Saudita, EAU, Omán y Kuwait han logrado hasta ahora interceptar la mayoría de los misiles y drones dirigidos contra instalaciones energéticas, puertos y aeropuertos, pero crece la preocupación por si sus reservas de antidrones y antimisiles se están agotando.
(Escrito por Dmitry Zhdannikov; edicitado en español de María Bayarri y Carlos Serrano)