La madrugada en Pigüé, provincia de Buenos Aires, transcurría con tranquilidad hasta que el sonido de una camioneta frenando en seco la alteró. Sobre la vereda de Urquiza 865, un joven de 21 años caminaba junto a su pareja cuando advirtió que el vehículo se aproximaba a gran velocidad. El conductor frenó de golpe, descendió sin decir una palabra y se abalanzó contra él. En cuestión de segundos, y sin discusión previa arremetió a golpes en un ataque descontrolado. La cámara de seguridad del lugar registró la secuencia completa: golpes de puño, gritos desesperados y, finalmente, una patada directa a la cabeza que dejó a la víctima tendida en el asfalto, inconsciente.
En el video también se observa la intervención desesperada de la adolescente de 17 años que estaba con la víctima. Apenas empieza el ataque, corre hacia el agresor, intenta detenerlo y termina siendo empujada violentamente. Cae al piso mientras le grita que se detenga, pero la reacción no alcanza para frenar el último golpe: una patada directa a la cabeza de Carrizo cuando ya estaba tendido e indefenso.
Segundos después, un vecino que había oído los gritos salió de su casa y se acercó para auxiliar a la joven pareja. La cámara lo muestra agacharse junto a la víctima, moverlo con cuidado, pedir ayuda y arrastrarlo hacia la vereda para evitar que el agresor lo atropelle en su huida. La secuencia evidencia la pérdida de conciencia de Carrizo tras el impacto.
Martinoya escapó en su camioneta inmediatamente después. Más tarde, la Justicia dispuso una prohibición de acercamiento, medida que permanece vigente mientras avanza la investigación.
Testigos del barrio aseguran que Martinoya ya tenía episodios previos de violencia y que, en otra oportunidad, habría protagonizado un ataque con arma blanca en la zona de la Laguna de las Encadenadas. Esas versiones serán incorporadas a la causa en la medida en que existan constancias judiciales o policiales que las respalden.