DUBAI.– Durante décadas, la carta de presentación de Dubai exhibía rascacielos relucientes, salarios libres de impuestos, facilidad para hacer negocios y algo mucho más intangible: la promesa tácita de que, pasara lo que pasara en el resto de Medio Oriente, esta ciudad era diferente. Los conflictos que desestabilizaban la región, de algún modo, se detenían en las fronteras de Dubai.
El sábado, eso cambió. Los ataques de represalia de Irán a lo largo del Golfo impactaron sectores clave de Dubai, alcanzando aeropuertos, hoteles y puertos. También golpearon los cimientos psicológicos de una ciudad que había pasado cuatro décadas construyendo su identidad como uno de los lugares más confiables del mundo para hacer negocios en un vecindario inestable.
Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos (EAU), estrecho aliado de Estados Unidos, actuaron con rapidez para contener el daño a la confianza tanto como las consecuencias físicas.La Autoridad Nacional de Gestión de Emergencias, Crisis y Desastres de EAUafirmó que la situación seguía bajo control. Para inversores y residentes que veían sus íconos alcanzados por misiles mientras acumulaban provisiones, las garantías fueron registradas. Que hayan sido suficientes es otra cuestión.
“Puede que el daño físico sea leve y que hasta ahora la mayor parte del dolor sea psicológico. Pero el estatus de Dubai como refugio seguro para expatriados y sus empresas está cada vez más en duda. Cuanto más se prolongue la guerra, más intensa será la búsqueda de ubicaciones alternativas. Dubai necesita que esta guerra termine ya. El capital internacional es altamente móvil”.
La economía de Dubai depende hoy casi por completo de sectores no petroleros, ya que el petróleo representa menos del 2% del PBI. En su lugar, una combinación de comercio, turismo, bienes raíces de alta gama y servicios financieros —basados en un marco regulatorio que replica el de Londres y Nueva York— tomó la posta. La vecina Abu Dhabi, que concentra más del 90% de las reservas petroleras de EAU, sigue dependiendo más de los ingresos del crudo para su crecimiento.
Su ascenso también se construyó, en parte, sobre la inestabilidad ajena. Con sirios desplazados por la guerra civil, familias adineradas sacudidas por la Primavera Árabe y, más recientemente, rusos huyendo por la guerra en Ucrania, nuevos residentes volcaron capital y talento al emirato.
La creación del Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC) en 2004 dio inicio a una ofensiva para atraer firmas financieras. A fines de 2025, el DIFC albergaba más de 290 bancos, 102 fondos de cobertura, 500 gestoras de patrimonio y 1289 entidades vinculadas a patrimonios familiares.
Lo que cambió el sábado
Pero las vulnerabilidades siempre estuvieron allí. El estrecho de Ormuz —por donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo transportado por mar en el mundo— se encuentra en el patio trasero de Dubai. Irán, con capacidad y motivos para desestabilizar el comercio del Golfo, está justo enfrente.
“La gente tiene miedo de lo que está pasando. Es la primera vez que deben esconderse en lugares subterráneos.El aeropuerto de Dubai, uno de los más grandes del mundo, tiene que cerrar por varios días”, dijo Nabil Milali, gestor de carteras multiactivo en Edmond de Rothschild Asset Management. La semana pasada redujo la exposición global a acciones ante la posibilidad de un ataque contra Irán.
“Hay un 70% de probabilidad de que mantengamos una prima de riesgo geopolítico en la región durante mucho tiempo”.
Una fuente de una firma de inversión mediana con sede en EAU dijo que la compañía comenzó a planificar despidos de manera preventiva y suspendió la captación de fondos.
Las empresas podrían replantearse si atender a clientes localmente o desde otra ubicación.
“Históricamente, mercados como el de EAU han demostrado resiliencia durante crisis, incluida la del Covid, respaldados por una fuerte respuesta política y una buena gobernanza”, afirmó Madhur Kakkar, fundador y CEO de Elevate Financial Services.
“En esta etapa, una reasignación estructural amplia de capital institucional fuera de EAU o del Golfo parece improbable, salvo que las tensiones escalen de manera sustancial o persistan durante un período prolongado”.
“Es realmente un cambio importante en las percepciones”, dijo William Jackson, economista jefe para mercados emergentes de Capital Economics.
“Las economías del Golfo generalmente se consideraban a salvo de represalias iraníes. Creo que eso realmente cambió durante el fin de semana”.
El impacto dependerá de cuánto se prolongue el conflicto, señaló. “Pero creo que este es un desafío significativo, particularmente cuando pensamos en los esfuerzos de diversificación que están en marcha en la región”.