“ONU es una fuente de información autorizada para esgrimir este tipo de datos”, remarcó, y explicó que este episodio refleja la creciente tensión entre el eje Estados Unidos–Israel e Irán, que no estaría tan aislado como aparenta.
Irán, aliados estratégicos y la sombra de las potencias
Borgognoni sostuvo que Irán no actúa en soledad. Mencionó el rol de Hezbollah como actor paramilitar en la región y destacó la postura ambigua de potencias como China y Rusia.
Respecto a Moscú, señaló que la posición de Vladimir Putin resulta llamativa: una actitud distante en el discurso, pero estratégica en términos geopolíticos. China, por su parte, aparece como uno de los más perjudicados por el encarecimiento energético y la inestabilidad comercial.
¿Hasta dónde puede escalar el conflicto?
Consultado sobre la posibilidad de un alto el fuego, Borgognoni fue contundente: “Siempre los altos al fuego en Medio Oriente son a base de fuego”. Para el analista, la lógica de disuasión en la región se sostiene mediante la amenaza permanente.
“No sé hasta dónde puede llegar a escalar esto y hasta cuándo”, reconoció, al comparar el escenario con conflictos prolongados como el de la Franja de Gaza, donde el desgaste humano y económico termina siendo devastador.
Sobre los recientes cambios en la cúpula de la Guardia Revolucionaria iraní, consideró que el objetivo inmediato sería evitar fracturas internas. “Lo que ahora busca siempre, sobre todo la lógica americana, es una vez penetrando, dividirlo, celularlo”, explicó, aludiendo a estrategias para fragmentar estructuras de poder.