La Selección Mexicana de Beisbol inició con paso firme su preparación rumbo al Clásico Mundial 2026, al derrotar 6-3 a los Arizona Diamondbacks en Scottsdale, Arizona.
El triunfo fue más que un resultado positivo: significó confianza, ritmo competitivo y la oportunidad de probar variantes en un roster que busca superar el histórico tercer lugar conseguido en 2023.
El manager Benjamín Gil utilizó este juego como un laboratorio de pruebas, dando actividad a gran parte de sus peloteros y confirmando que la ofensiva mexicana tiene la capacidad de responder ante un pitcheo de Grandes Ligas.
México rompió el cero en la cuarta entrada, con un ataque que marcó el rumbo del partido.
Ese rally de cuatro carreras fue suficiente para tomar el control del juego. Aunque Arizona respondió con tres anotaciones en los siguientes innings, México supo cómo imponerse y mantener la ventaja.
Estos batazos llegaron para confirmar que la ofensiva mexicana no sólo tiene contacto, sino también poder y temple para definir partidos.
Más allá del resultado, este primer ensayo dejó sensaciones positivas. México mostró que su ofensiva puede responder ante pitcheos de Grandes Ligas y que su rotación tiene brazos confiables para enfrentar el torneo.
Figuras como Alejandro Kirk y Alek Thomas se fueron de 3-2, mientras que Nick Gonzales produjo dos carreras, confirmando que el equipo tiene profundidad en cada posición.De igual manera, Rowdy Téllez se llevó el MVP del partido, con una destacada actuación de producción en el rally inicial y un jonrón decisivo.
De esta manera, la victoria refuerza la confianza de cara al segundo amistoso contra Los Angeles Dodgers, antes del debut oficial frente a Gran Bretaña el 6 de marzo. Con este inicio, la novena mexicana deja claro que busca superar su histórica participación de 2023 y aspirar a escribir un capítulo aún más grande en el Clásico Mundial de Beisbol 2026.