Los mayores expertos en la lucha contra los crímenes de arte son italianos. Para muchos ellos son la "Policía del arte robado". Míticos heroicos organizados y eficientes el Comando para la Protección del Patrimonio Cultural de los Carabinieri conocidos por las iniciales TPC está considerada la primera unidad especializada en el mundo para la protección del patrimonio artístico/ arqueológico.El Teniente Coronel Lanfranco Disibio es el Jefe de la Sección de Operaciones y Logística de este comando. Con un historial clave en investigaciones relacionadas con la Dirección Antimafia y en la protección del patrimonio cultural incluida la actividad de Comandante de la Unidad de Carabinieri para la Protección del Patrimonio Cultural en Florencia y desde 2020 Jefe de Operaciones y Logística del Comando Nacional en esta área Disibio ha recibido numerosas distinciones como Caballero de la Orden del Mérito de la República Italiana la Medalla de Oro al Mérito por Largo Mando y la Cruz Conmemorativa por el mantenimiento de la paz en Bosnia. Su trayectoria incluye la coordinación de iniciativas regionales de capacitación en más de diez países de América Latina incluyendo Argentina donde participó como capacitador en el curso para la constitución de los Cascos Azules de la Cultura de la Policía Federal Argentina.En entrevista con Clarín dice: “La definición de 'Policía del arte robado' aunque evocadora y fácil de entender para el público en general creo que debe considerarse limitante para describir la compleja y articulada misión del Comando de Carabinieri para la Protección del Patrimonio Cultural (TPC). Abarca un horizonte mucho más amplio que además del robo de bienes culturales incluye la prevención y represión de todas las violaciones de la legislación sobre patrimonio cultural como excavaciones clandestinas recepción de bienes robados lavado de dinero falsificación de obras de arte exportación ilegal destrucción dispersión deterioro ensuciamiento. A esto se suma la protección del paisaje y la salvaguardia del patrimonio cultural en situaciones de crisis y emergencia. Por lo tanto si pudiera elegir una declaración descriptiva definiría nuestra unidad especial como 'La policía custodio de la memoria histórica y de la identidad cultural'".–Según su experiencia. ¿Cuáles son las principales características hoy del comercio ilícito de arte?–Uno de los principales desafíos en el análisis del mercado ilícito de bienes culturales es la imposibilidad de cuantificar con precisión su alcance y extensión económica real. La mayoría de las actividades delictivas de hecho se llevan a cabo de forma oculta o se "disfrazan" después de muchos años dentro del mercado legal dando lugar al llamado "mercado gris" de obras de arte”Las estadísticas oficiales se basan únicamente en las denuncias de robos y en los bienes efectivamente recuperados por las fuerzas policiales. Las estimaciones citadas con frecuencia que sitúan el tráfico ilícito en alrededor de 6 o 8 mil millones de euros carecen de confiabilidad al igual que las afirmaciones que colocan a este mercado en segundo o tercer lugar entre los mercados ilegales.La difusión de estimaciones infundadas repetidas por diferentes actores hasta que se consideran precisas es una característica típica del debate público sobre el crimen especialmente para los mercados ilegales la corrupción y el crimen organizado. Esta característica a menudo se conoce como "números míticos".–¿Qué dificultades se suman en el presente en el trabajo investigativo de estos crímenes?–Estas dificultades se ven agravadas por otros factores como: la inestabilidad del valor monetario de los objetos de arte que hace que cualquier estimación financiera sea intrínsecamente incierta; el número oscuro derivado del saqueo de sitios arqueológicos que tiene como consecuencia la imposibilidad de documentar cuáles y cuántos artefactos han sido saqueados; la diferente concepción y definición jurídica del patrimonio cultural por parte de los países implicados; el alcance internacional del fenómeno con la falta de instrumentos jurídicos adecuados de cooperación judicial y policial; la intensificación del comercio ilícito en línea donde las plataformas de comercio electrónico las redes sociales y la deep web se han convertido en canales privilegiados para la venta de hallazgos garantizando a los perpetradores un aparente anonimato y la posibilidad de llegar a una amplia audiencia de compradores potenciales en todo el mundo lo que hace que las actividades de monitoreo y contraste sean aún más complejas.–¿Cómo es el recorrido actual de los bienes culturales producto de actividades ilícitas?–Siguen un camino transnacional bien definido que los traslada desde los países de origen a los de destino final conocidos como "países de mercado". Esta transferencia casi nunca es directa sino que hace uso de paradas intermedias en "países de tránsito" específicos. El país de origen (como Italia Grecia o las naciones de Oriente Medio o América Latina) es donde se excava o roba clandestinamente el activo. Posteriormente la obra transita a un estado "puente" como Suiza u otros centros logísticos como Alemania y Bélgica donde puede permanecer oculta durante mucho tiempo.En estos lugares gracias a una legislación a veces más permisiva o a prácticas consolidadas el bien se "limpia" mediante la creación de documentación ficticia que acredite su origen lícito o incluso mediante intervenciones de restauración destinadas a modificar el propio bien para hacerlo irreconocible operaciones fundamentales para poder luego colocarlo en el mercado legal. El destino final es el país del mercado (como Estados Unidos Gran Bretaña) donde el activo ahora dotado de aparente legitimidad se vende a coleccionistas y compradores finales”.–¿Hay un estructura definida en el tráfico ilícito de bienes culturales?.–El tráfico ilícito es gestionado por grupos criminales estructurados que hacen uso de diferentes figuras: trabajadores locales (ladrones de tumbas): el primer eslabón de la cadena con conocimiento del territorio pero a menudo inconsciente del valor final del activo. Luego intermediarios y receptores locales: figuras que recogen los hallazgos de la base proporcionando un primer "filtro" y conectando el mundo clandestino con el de los grandes traficantes internacionales. Se trata de actores clave con altas habilidades en el mundo del arte capaces de "limpiar" activos mediante la creación de documentación de origen falsa (certificados de autenticidad falsos pedigríes inventados) para colocarlos en el mercado legal y restauradores complacientes: figuras profesionales que conscientemente o no restauran artefactos de origen ilícito haciéndolos más atractivos en el mercado.Este flujo de trata a menudo sigue una división socioeconómica mundial en la que los países más ricos del norte del mundo absorben el patrimonio cultural de los países más desfavorecidos del sur. Sin embargo esta distinción no es tan clara. La realidad es más compleja: algunos estados como la propia Italia son países de origen sujetos a saqueos continuos e importantes mercados de destino. Además también existe un importante tráfico ilícito interno en el que un activo excavado ilegalmente se vende y compra dentro de las fronteras del mismo estado.–¿Cómo funciona?–El mercado ilícito de bienes culturales según nuestra experiencia se puede dividir en cuatro fases distintas cada una con actores específicos. El proceso comienza con la fase de robo en la que una persona retira físicamente la pieza de su contexto original como un sitio arqueológico o un museo. Posteriormente en la fase de transporte el objeto pasa a manos de intermediarios iniciales que lo retiran del lugar del robo. La tercera y crucial fase es la del blanqueo de capitales: aquí entran en juego figuras con conocimientos especializados del sector intermediarios cercanos al gran mercado del arte que tienen la tarea de "limpiar" la historia del activo ocultando su origen ilícito para hacerlo vendible. Finalmente en la fase de compra el objeto llega al coleccionista final que puede ser un particular o una institución.Es fundamental no interpretar esta secuencia como el trabajo de una sola organización criminal estructurada. Por el contrario los actores de las diferentes fases interactúan entre sí de forma poco frecuente y discontinua. A menudo quienes se ocupan de una fase no conocen los otros eslabones de la cadena configurando así una red criminal fragmentada en lugar de una verdadera asociación criminal.–Se habla del papel de la mafia en el mercado ilícito de bienes culturales.–Los datos que tenemos nos llevan a creer que las organizaciones criminales tradicionales como las de tipo mafioso pueden participar en el mercado ilícito incluso sin una posición de control o predominante. Al mismo tiempo se ha observado que el mercado en general y especialmente el del patrimonio arqueológico posee características propias de una forma de delincuencia organizada pero no de tipo mafioso. La evidencia sobre la participación de organizaciones criminales de tipo mafioso es muy limitada sin evidencia investigativa y no parece constituir una constante en el mercado ilícito.Las especulaciones suelen ser teóricas o hipotéticas y se refieren a algunos casos peculiares como el robo de la "Natividad" de Caravaggio con los santos Lorenzo y Francisco de Asís en 1969 en Palermo o el robo de dos cuadros de Van Gogh en 2002 en Ámsterdam encontrados en posesión de un conocido jefe fugitivo de la Camorra. Un examen en profundidad de estos dos casos muestra que la supuesta participación directa de las mafias probablemente debe ser rechazada en favor de una visión más articulada y compleja de la dinámica del mercado ilegal y la delincuencia común.Las conexiones entre el patrimonio cultural y la delincuencia organizada también pueden producirse fuera del perímetro del mercado ilícito y con fines de lucro. Por ejemplo las conexiones se pueden encontrar con fines políticos de disfrute/inversión o de reciclaje. Sin embargo faltan estudios empíricos que permitan determinar su relevancia y características.–¿Cuál es la posición de Italia ante el artnapping (robo de obras de arte antigüedades o piezas de valor con el objetivo principal de exigir un rescate a sus propietarios museos o compañías aseguradoras en lugar de venderlas en el mercado negro)?–El único caso que en mi memoria puede acercarse a un episodio de artnapping es el intento de extorsión llevado a cabo por algunos ciudadanos alemanes que intentaron repetidamente revender a Italia una obra de Van Huysum propiedad de la Galería Palatina de Florencia y robada durante la Segunda Guerra Mundial por un soldado alemán que era pariente suyo amenazando con que en caso de no comprar la preciosa pintura se habría perdido o habría sido vendida a terceros. El asunto implicó una compleja y larga investigación que permitió también a través de la diplomacia cultural obtener la devolución del activo en julio de 2019.La posición oficial e inquebrantable del Estado italiano como es el caso de los secuestros es nunca negociar con los delincuentes y no pagar rescates. Esta línea se basa en un principio fundamental: ceder a la extorsión crearía un precedente muy peligroso incentivando más delitos de este tipo y financiando directamente a las organizaciones criminales. Cualquier negociación incluso si se lleva a cabo en privado por un museo o una institución se desalienta y obstaculiza enérgicamente a nivel institucional.–¿Cómo usa el TPC hoy la tecnología?–Desde 1980 el Comando de Carabinieri para la Protección del Patrimonio Cultural (TPC) trabaja con la base de datos del patrimonio cultural robado ilegalmente llamada "Leonardo". Considerada la base de datos más grande de su tipo en el mundo recopila información detallada e imágenes relacionadas con millones de obras de arte robadas. Es parcialmente accesible al público a través del sitio web de Carabinieri y la aplicación iTPC que permite a cualquier persona verificar si un activo se encuentra entre los más importantes de los buscados promoviendo una forma de control social y colaboración activa.Con el aumento del comercio de bienes culturales en la web el seguimiento del mercado del arte se ha vuelto exponencialmente más complejo. Para hacer frente a este desafío los Carabinieri del TPC han desarrollado S.W.O.A.D.S. (Sistema de Detección de Obras de Arte Robadas) una evolución directa de la mencionada base de datos "Leonardo" mejorada por inteligencia artificial.El sistema funciona como un incansable investigador virtual que escanea implacablemente la web las redes sociales e incluso la deep web. El algoritmo S.W.O.A.D.S. analiza las imágenes de las obras a la venta en plataformas de comercio electrónico sitios de casas de subastas y foros en línea comparándolas en tiempo real con los millones de tarjetas contenidas en la base de datos "Leonardo".–¿Quiénes son los Cascos Azules de la Cultura y cuál es su importancia?Se trata de un grupo de trabajo de expertos civiles del Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales y Turismo y de los Carabinieri del TPC que bajo la égida de la UNESCO o a petición de cada país Italia pone a disposición de las misiones destinadas a salvaguardar y proteger el patrimonio cultural en zonas y situaciones de crisis en las que el hombre o las catástrofes naturales lo ponen en peligro.El valor añadido de este modelo está representado por el paradigma italiano de protección diseñado sobre un sistema integrado y complementario que prevé la colaboración diaria entre nuestras unidades dedicadas a la investigación criminal y los expertos de las oficinas centrales y periféricas del Dicasterio dedicadas a la investigación histórica y científica del patrimonio cultural.–¿Cómo valora el trabajo que hace Argentina en la protección del patrimonio?–En Argentina se están haciendo avances muy importantes en la protección del patrimonio cultural y un ejemplo claro es el trabajo del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de la Policía Federal que se ha consolidado como una referencia en la región en la prevención y combate del tráfico ilícito de bienes culturales también con la creación de los Cascos Azules de la Cultura en el 2022. Gracias a un trabajo conjunto hoy existe una red mucho más sólida para enfrentar el tráfico ilegal de obras de arte y proteger nuestra herencia cultural. Sin embargo aún queda mucho trabajo por hacer para fortalecer esta misión compartida.