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Tomás Etcheverry, con Clarín tras ganar su primer título ATP: "Había dejado de sonreír adentro de la cancha, este título me sacó una mochila"
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Tomás Etcheverry, con Clarín tras ganar su primer título ATP: "Había dejado de sonreír adentro de la cancha, este título me sacó una mochila"

El Masters 1000 de Indian Wells, que se pondrá en marcha este miércoles en el complejo tenístico ubicado en el Valle de Coachella, será un torneo especial para Tomás Etcheverry, porque será el primero que jugará como campeón de un torneoATP. El platense conquistó su primer título hace algo más de una semana en el certamen de Río de Janeiro, con una remontada con tintes épicos ante el chileno Alejandro Tabilo en la final, se sacó "una mochila de encima" y confirmó, con ese festejo mezcla de felicidad y alivio sobre el polvo de ladrillo carioca, que las dudas de las últimas temporadas son cosa del pasado y que es otra vez el jugador competitivo que había logrado irrumpir en el top 30 a principios de 2024.

"¿Qué se siente ser campeón ATP? ¡Qué pregunta!", arranca Tomy en una charla virtual con Clarín, días después de la consagración. Y tras pensar unos segundos, responde: "Es una alegría enorme, porque era un objetivo que tenía desde hace mucho tiempo. También es como una liberación, como un peso que me saqué de encima, porque se me venía negando. No llegaba este título. Siempre para un tenista profesional ganar un trofeo es un logro muy importante y sentía que, con la carrera que estaba teniendo, en algún momento lo iba a conseguir. Pero no llegaba y me faltaba eso, poder decir: 'Soy campeón ATP'. Así que me terminé sacando una mochila. Porque encima es un título grande, un ATP 500, súper importante y muy especial".

-¿Esas ganas de ganar un torneo te habían generado una presión interna? ¿Era algo que te venía a la cabeza seguido, que te hacía jugar atado?

-Sí, lo sentía mucho. Sobre todo porque se me venía escapando. La última final (NdR: Había perdido las tres que había jugado: Santiago y Houston 2023 y Lyon 2024) la perdí con un match point. Venía de varias semifinales que se me escaparon y buenas actuaciones en torneos grandes. Y en un momento te empieza a ganar la desesperación porque lo buscás y no llega. El año pasado tuve quizás el momento más complicado de mi carrera, el más duro. No estaba jugando bien al tenis, bajé de ranking y perdí bastantes puntos. Entonces lo veía medio difícil. Era un pensamiento que iba llevando a otro y se me hizo como una pelota de presión adentro. Lo quería, la verdad lo quería, estaba trabajando muy fuerte, pero las cosas no salían.

El día más feliz de mi vida.

Soy Campeón ATP 🤩

Gracias a todas las personas que me ayudaron a conseguir uno de mis mayores sueños. pic.twitter.com/VWWpMHZIPf

El título finalmente llegó. Y al consultarle por qué se dio justo ahora, después de tanta espera, el platense no duda. Río fue el primer gran éxito de la nueva sociedad con Walter Grinovero -con quien ya había trabajado antes- y Kevin Konfederak, que arrancó en septiembre pasado, luego del US Open, y que enseguida dio frutos.

"Cuando decidí volver con Wally y sumar además a Kevin, venía de un momento de bastante desconfianza. No encontraba la regularidad, algo que también termina siendo culpa mía. Tuve algunos problemas que me afectaron bastante afuera de la cancha y no los pude controlar. Y el jugador del tenis tiene que estar muy bien afuera a nivel mental, porque después las batallas que se pueden dar adentro de la cancha son muy complicadas y tenés que estar al cien por ciento para poder afrontarlas. Pero empecé a trabajar con ellos, trazamos objetivos, planteamos una línea de trabajo que respetamos y volví a generar la confianza en el día a día. Y rápidamente mi nivel subió", analiza quien con la victoria en Brasil escaló varios escalones en el ranking y hoy está 31°, a cuatro pasos de su mejor ubicación histórica.

Y continúa: "En los últimos meses del año pasado jugué un gran tenis. Terminé la Copa Davis en Bologna jugando un partidazo, la gira indoor con grandes resultados, y eso me dio un shot de confianza, de motivación y de tranquilidad. De decir: 'El camino es el correcto, estamos de vuelta y muy competitivos'. Además, vi que estaba sonriendo de vuelta adentro de la cancha, algo que un poco había perdido y que es primordial. Porque cualquier trabajo que hagas, disfrutándolo se hace mejor, más liviano y más sano. Este año hicimos una muy buena pretemporada en Argentina y rápidamente los resultados se volvieron a dar. En la primera gira del año jugué buenos partidos, en Australia hice tercera ronda y perdí con (Alexander) Bublik, pero jugué un partidazo ante un top 10. El nivel estaba y pensaba: 'Estuve muy cerca, estamos ahí, sigamos'. En Buenos Aires también tuve un buen partido en semis ante Fran (Cerúndolo), que después fue campeón. Así que llegué a Río con buenos partidos y muy tranquilo".

Etcheverry arrancó 2025 con Horacio de la Peña como entrenador, tuvo luego un período de "transición" junto a Jerónimo Lanteri y después recibió la ayuda de Javier Frana, capitán argentino de Copa Davis, antes de volver con Grinovero. Y en ese proceso sufrió con la irregularidad: tuvo un par de buenas actuaciones aisladas (la semi de Hamburgo en mayo, lo mejor), pero recién pudo ganar dos o más partidos en torneos consecutivos en la gira indoor que cierra el calendario (en Hangzhou y Estocolmo).

-El año pasado probaste muchas cosas y tuviste varios entrenadores, pero terminaste volviendo a tus orígenes. ¿Qué te aportó Wally en ese momento de dudas y desconfianza y en el camino hacia Río?

-Con Wally laburamos dos años en su momento y fueron los mejores dos años de mi carrera. Es algo que siempre tuve presente. Por diferentes cuestiones tuvimos que tomar caminos separados, pero la verdad es que habíamos conseguido grandes resultados, top 30, cuartos en Roland Garros, varias finales ATP que no se dieron por detalles. Los siguientes entrenadores y la gente que me ayudó... Todos aportaron algo. Pero quizás no pude conectar con ellos de la misma manera que conecto con Wally. Él me transmite y sabe llegarme de una manera distinta. El jugador tiene que tener una confianza plena en el entrenador y yo siempre sentí eso con él. Siempre supo guiarme de la mejor manera para que yo pudiera sacar lo mejor para mí y lograr un gran nivel de tenis. Es un gran entrenador y tiene mucha experiencia, más de 20 años en el circuito acompañando a distintos jugadores. Con varios lo ha hecho muy bien, con otros no, pero eso es lo que pasa. El jugador se tiene que encontrar con su entrenador.

-Muchos jugadores dicen que encontrar tu entrenador es como encontrar tu pareja...

-Es así. Es como encontrar tu media naranja. Hay jugadores que quieren un entrenador que también sea como un amigo increíble y sea muy buen compañero de viaje. Y otros que quiere que esté todo bien, compartir adentro de la cancha y que el entrenador haga su trabajo y les dé lo mejor, pero después cada uno hace su vida y ni siquiera se juntan a cenar. Es lo que cada uno necesita. Por eso por ahí esa persona con la que a vos te fue mal con otro jugador lo hace espectacular.

-Los tenistas siempre buscan mejorar y desde afuera, sobre todo por lo que hiciste en Río, parece que tu crecimiento más grande del último año fue a nivel mental. ¿Lo sentís así?

-Sí, la cabeza fue el gran avance que tuve en este último tiempo. Me volví un jugador mucho más agresivo, con un gran saque, desde el juego de base, tomando mucho más riesgo, que a nivel ATP es muy importante. Pero lo que más mejoré fue lo mental, el manejo de las emociones dentro de la cancha. Es algo que trabajé mucho junto a mi psicólogo.

-¿De qué manera lo trabajás?

-Hago meditación y visualización todos los días para poder controlar bien las emociones. Ese tipo de herramientas siempre están y los deportistas de elite las están incorporando mucho. Pero también con muchas charlas, mucho sacar lo que a uno le pasa y lo que uno siente. Hablo mucho con mi equipo chico de trabajo sobre las dudas o temores y las motivaciones. Y creo además que hay mucho del cómo es y cómo está uno afuera en la vida que repercute dentro de la cancha. Empezar a controlar y mejorar eso termina siendo la clave a la hora de competir.

Etcheverry se sacó un peso de encima y ya sabe lo que es gritar campeón en el circuito ATP. Pero no se quiere dormir en los laureles.

"Quiero seguir mejorando en varias cosas. El juego de ataque en la red, que quiero terminar de perfeccionar. La defensa en algunos sectores de la cancha, en los que tengo que empezar a cambiar un poco más los ritmos. Y mi juego en cemento para conseguir mejores resultados en esa superficie", analiza quien, como 29° preclasificado, debutará en Indian Wells en segunda ronda ante el griego Stefanos Tsitsipas o el canadiense Denis Shapovalov.

Y proyectando el resto de su temporada, reconoce que el festejo en Río lo hizo repensar algunas cosas.

"Este año uno de mis objetivos era ser campeón ATP y lo logré en el segundo mes. Ahora es otra etapa y hay que replantearse cosas y pensar más grande. En los próximos meses no defiendo casi nada (NdR: 315 puntos hasta principios de junio, la mayoría de la semis de Hamburgo), así que me gustaría en Roland Garros llegar al top 20, si todo se da. Y ganar más títulos. Voy a laburar muchísimo y dejar todo de mí para lograrlo.

El dulce recuerdo de Río aún fresco

Aunque ya pasaron varios días desde su consagración en el ATP 500 de Río, lo que vivió en el Jockey Club de la ciudad carioca sigue fresco en la memoria de Etcheverry. Es que fue una semana de muchas cosas positivas que cerró con una jornada maratónica y desgastante, en la que tuvo que jugar dos partidos -completó la semi ante Vit Kopriva que se había suspendido por lluvia el sábado luego de que el checo cerrara el primer set- y estuvo más de seis horas en la cancha, con durísimas condiciones de calor y humedad. Una semana en la que su mejor arma fue ese crecimiento mental que el platense destaca en la charla.

A day forever etched on Etcheverry’s heart.

You’re an ATP champion, Tommy! 🥹🇦🇷🏆@RioOpenOficial pic.twitter.com/hejdr2M9zm

"En Río, la cabeza fue clave. Obviamente, el tenis y el físico acompañan todo, pero estaba exhausto y pasé momentos muy difíciles en cuestión de resultados. La semifinal la gané después de casi cuatro horas, había perdido el primer set y después me llevé los otros 7-6 y 7-6. Hubo muchos games en el partido en los que perdía dos pelotas y estaba afuera, porque me iban a quebrar. Pero competí muy bien en esos momentos de presión, pude manejarlos bien y mantener la calma para tomar buenas decisiones. Y después cuando ya no daba más, mi cabeza quiso seguir y pude encontrar una energía que no venía teniendo, sobre todo en el partido final", reflexiona.

Tomy también resalta lo importante que fue no perder el foco y rendir en cancha cuando, tras las caídas de varios favoritos en las primeras rondas, el cuadro se le abrió y quedó como uno de los sólidos candidatos.

"Cuando empecé el torneo y varios buenos jugadores habían quedaron afuera, lo veía con ilusión. Pensaba: 'Está para cualquiera y si juego bien, hay una gran chance'. Eso fue lo que sucedió. Y pude ganar con esa presión. Porque veía el cuadro y decía: 'Bueno, soy uno de los candidatos'. Pero después tenés que saber jugar con esa sensación", analiza.

Y resume: "Fue una semana muy exigente y ese último día jugué seis horas en total. Muy loco. Hacía 40 grados en un momento, el físico no daba más. Pero seguí y seguí, una más, una más y terminó habiendo una recompensa muy grande".

HS