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La obsesión por el magnesio tiene un problema: por qué los médicos dicen que la pastilla sobra y la comida alcanza
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La obsesión por el magnesio tiene un problema: por qué los médicos dicen que la pastilla sobra y la comida alcanza

El magnesio se convirtió en uno de los suplementos más populares en los últimos años. Se lo promociona como solución para el insomnio, la ansiedad, los calambres y la recuperación muscular. La pastilla aparece como atajo rápido hacia el bienestar.

La mayoría de los especialistas advierte que esa tendencia no siempre está justificada. De hecho, los médicos dicen que la pastilla sobra y la comida alcanza. El magnesio es esencial, sí, pero eso no significa que más cantidad implique mejores resultados ni que todo el mundo necesite suplementarse.

Con el consumo de vitaminas y minerales en aumento, algunos expertos alertan que muchas veces pasamos por alto que los alimentos cotidianos ya contienen gran parte de esos nutrientes.

La doctora Federica Amati, nutricionista jefa en ZOE Science & Nutrition, fue tajante en declaraciones públicas sobre el tema, alegando que para la gran mayoría de la población, la pastilla sobra y lo que falta es una alimentación equilibrada.

Para qué sirve el magnesio y donde se encuentra

El magnesio es un mineral fundamental. Interviene en más de 300 reacciones bioquímicas del organismo, participa en la producción de energía, la síntesis de ADN, la regulación de la glucosa y la formación de hueso.

Por eso, su importancia es indiscutida. El problema surge cuando se instala la idea de que, si algo es esencial, consumirlo en mayores dosis mejorará automáticamente la salud.

La Office of Dietary Supplements (ODS) de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) recuerda que la matriz alimentaria es insustituible. Obtener magnesio de alimentos implica incorporar también fibra, fitoquímicos y otros micronutrientes que actúan en conjunto.

Una pastilla aporta el mineral aislado. Un puñado de almendras, en cambio, ofrece un paquete nutricional más complejo que el organismo procesa de forma integrada.

Las principales fuentes naturales incluyen semillas de calabaza, chía, almendras y anacardos. También verduras de hoja verde como espinaca y acelga, cuyo contenido de clorofila contiene magnesio, además de legumbres y cereales integrales.

Amati insistió en que la suplementación generalizada responde más a una lógica de mercado que a una necesidad médica comprobada en la mayoría de los casos. Eso no significa que los suplementos no tengan lugar. La ODS detalla que pueden ser necesarios bajo supervisión médica en situaciones específicas.

Qué personas podrían necesitar la suplementación con magnesio

Entre los grupos que podrían requerirlos se encuentran personas con enfermedades gastrointestinales que afectan la absorción, como la celiaquía, pacientes con diabetes tipo 2, consumidores crónicos de alcohol y adultos mayores con menor capacidad de absorción.

En estos contextos, la evidencia muestra que corregir un déficit puede mejorar síntomas como fatiga o alteraciones del sueño. Pero el punto clave es que exista una deficiencia comprobada.

Los especialistas recomiendan realizar análisis clínicos antes de iniciar cualquier suplementación. El exceso no necesariamente se traduce en beneficio y, en algunos casos, puede provocar efectos gastrointestinales adversos.