En un mundo saturado de ruidos y estímulos, buscar el silencio parece una necesidad imperiosa aunque a veces inalcanzable o utópica.
Además, en esta búsqueda, el médico cirujano formado en Harvard y conferencista especializado en crecimiento personal Mario Alonso Puig distingue entre distintos tipos de silencio: uno limitante y otro profundamente transformador.
El primero, como explicó en una nota para Vanitatis, es “El silencio de la mudez” quenace de la represión o el miedo a equivocarse.
El ejemplo claro que da Puig es: “Mejor me callo para no meter la pata”. “Este silencio es incómodo y absolutamente comprensible”, continúa Puig.
El silencio potenciador
Al mismo tiempo, dice Puig, existe otro tipo de silencio, muy distinto. Como explica la nota de Vanitatis no tiene tanta relación con la ausencia total de sonido, sino más bien con la ausencia de ruido interno.
“Es un silencio que uno puede percibir muy bien cuando estás frente al mar o paseando por la naturaleza. Cuando no estás con la voz interior, con el crítico interior”, detalla Puig.
En esos momentos, detalla la nota, a pesar del sonido del entorno, dentro de nosotros se hace espacio para la calma.
Puig denomina a este estado “silencio creativo” y recalca que tiene un papel fundamental en el bienestar emocional.
El secreto de la música
Para ilustrar esta idea, Puig rescata una anécdota del pianista polaco Rubinstein. Cuando le preguntaron cuál era el secreto de su música, él no habló de sus manos ni de su técnica, sino de su “manejo de los silencios”.
Para Puig, “nuestro silencio no tiene nada que ver con ‘no tenés nada que decir’, sino con abrir la puerta a lo que está por descubrirse”.
Los beneficios del silencio
Puig destaca las siguientes virtudes.
Meditación: clave para potenciar silencios potenciadores
Una de las formas más eficaces para llegar aprovechar estos silencios potenciadores es la meditación. Para ello, Puig recomienda.
Empezar muy poco a poco
Uno o dos minutos por día permitirán crear el hábito sin frustración ni pensar en proyectos demasiado ambiciosos.
Enfocar en la respiración
La recomendación: cerrar los ojos y centrar la atención en el aire que entra y sale, o en las sensaciones físicas de tu cuerpo.
Gestionar los pensamientos
La idea no es “parar la mente”, si no no dejarse atrapar por el ruido mental.
Buscar una postura cómoda
Puig detalla que lo más propicio será sentarse con la espalda erguida pero sin tensión con las piernas descruzadas y las manos sobre los muslos.
Crear una rutina
Hacerlo a la misma hora, idealmente al despertar para preparar el día o antes de dormir, acompañado de una actitud de gratitud.