La edición de este año incorporó un reconocimiento prioritario a organizaciones colectivas que han impulsado avances significativos en materia de derechos laborales. Tres entidades —la Asociación de Trabajadores del Hogar a Domicilio y de Maquila (ATRADOM), el Sindicato de Trabajadoras Domésticas y Similares a Cuenta Propia (SITRADOMSA) y el Centro de Apoyo para las Trabajadoras de Casa Particular (CENTRACAP)— recibieron la condecoración por su rol en la creación de la Mesa Multisectorial de Derechos de las Trabajadoras Domésticas del Hogar y de Casa Particular y por respaldar la Iniciativa 4981, destinada a promover la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajo decente para las trabajadoras domésticas.
El evento, organizado por el Ministerio de Trabajo y Previsión Social y encabezado por la ministra Miriam Roquel, busca no solo exaltar trayectorias individuales, sino también visibilizar mecanismos de acción colectiva que desafían la marginación laboral de las mujeres.
La orden a la excelencia laboral se asigna cada 8 de marzo tras una convocatoria abierta a instituciones públicas y privadas, seguida de una evaluación de la junta calificadora que identifica los logros profesionales y aportes relevantes en el mercado laboral guatemalteco.
El presidente subrayó que el trabajo dignifica solo cuando se desarrollan “en las condiciones correctas” y reiteró que “las condiciones laborales no son realidades inmutables, sino escenarios sujetos a transformación mediante la voluntad política y la organización de la ciudadanía”. Además, enfatizó el respaldo oficial a la ratificación del Convenio 189 de la OIT, un compromiso pendiente que evidencia la trascendencia política de la ceremonia.
Varias de las galardonadas ofrecieron testimonios sobre su experiencia. Entre ellas, una comadrona del movimiento Nim Alaxchi relató el alcance de su trabajo integral con mujeres y familias a nivel nacional. Por su parte, una educadora evocó su entrega a la enseñanza desde la infancia y destacó la importancia de fomentar la lectura y la escritura en áreas rurales carentes de recursos y oportunidades.
Otra de las homenajeadas, representante de la SVET remarcó la relevancia de la acción interinstitucional en la lucha contra la violencia sexual hacia niñas y adolescentes y subrayó el reto diario de acompañar a quienes enfrentan vulnerabilidad extrema. En su declaración, puso énfasis en la continuidad y profundidad de su labor: “El trabajo que he realizado a nivel de mi carrera profesional... ha sido bastante arduo y siempre ha ido enfocado a pilares vinculados a poder generar crecimiento y fortalecer acciones en la mejora continua.”
Durante la entrega, Arévalo destacó el papel de las veintisiete galardonadas afirmando que ellas representan “valentía, civismo e integridad”.
Además, hizo un llamado a consolidar las transformaciones necesarias para lograr “una Guatemala más inclusiva y más digna”, poniendo especial énfasis en la necesidad de convertir el trabajo doméstico en una labor “digna y justamente remunerada”. En sus palabras: “El trabajo en casa particular puede y debe ser un trabajo digno. El trabajo en casa particular puede y debe ser remunerado justamente.”