Leavitt, durante el primer briefing en la Casa Blanca desde el inicio de la guerra, defendió la ofensiva militar y acusó a Teherán de haber rechazado propuestas diplomáticas antes del conflicto.
"Irán rechazó nuestras ofertas generosas y sin precedentes durante las negociaciones", afirmó Leavitt, asegurando que la República Islámica "eligió el camino de la violencia y ahora está enfrentando las consecuencias".
La portavoz añadió que el objetivo de Washington es "extinguir permanentemente las ambiciones nucleares de Irán".
Leavitt señaló también que el envío de tropas terrestres "no está en el plan por ahora", aunque precisó que Trump "no excluye ninguna opción" mientras continúan las operaciones militares.
En paralelo, confirmó que el presidente participará en la ceremonia de repatriación de los seis soldados estadounidenses muertos en el conflicto con Irán, un acto que se realizará en los próximos días.
Durante el briefing, Leavitt sostuvo que España aceptó "cooperar" con el ejército estadounidense tras las presiones públicas de Trump, quien había amenazado con consecuencias comerciales después de que Madrid rechazara el uso de bases militares conjuntas para operaciones contra Irán.
Sin embargo, la versión fue rechazada de inmediato por el gobierno español. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, negó que Madrid haya autorizado el uso de las bases conjuntas de Morón y Rota, afirmando que "no ha cambiado ni una sola coma" respecto al acuerdo bilateral vigente.
"Fuera del marco de ese acuerdo no habrá utilización de las bases", afirmó.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, reiteró además su oposición a la guerra en Medio Oriente y pidió evitar que el conflicto derive en una ruptura del derecho internacional.
La portavoz señaló que Washington "esperará y verá" si el hijo del líder iraní, Mojtaba Khamenei, termina asumiendo el control del régimen.
Medios iraníes cercanos al gobierno sostienen que Mojtaba continúa con vida y gestionando asuntos de Estado, mientras Israel ha advertido que considerará objetivo a cualquier figura que asuma el liderazgo del sistema iraní.