Por otro lado, Hezbolá insiste, a través de sus medios de comunicación, en que su estrategia sigue siendo la de una resistencia prolongada.
Diplomáticos y observadores en Beirut tampoco descartan la posibilidad de que Israel intente consolidar una línea de presencia militar con el tiempo, que se extienda desde la costa mediterránea, cerca de Tiro, hacia el este, hasta la montañosa zona del Antilíbano y las afueras occidentales de Damasco.
Desde finales de 2024, Israel mantuvo una presencia militar al este de los Altos del Golán ocupados, llegando hasta la frontera con Jordania al sur y las afueras de la capital siria al norte.
En ese marco, el ejército israelí ya recibió autorización para avanzar y tomar el control de nuevas posiciones en el sur del Líbano "para prevenir ataques contra las comunidades israelíes a lo largo de la frontera".
En Khiam, Hezbolá afirmó haber realizado una emboscada contra una patrulla de soldados israelíes.
La Misión de las Naciones Unidas en el Sur del Líbano (FPNUL), integrada por aproximadamente mil soldados italianos, confirmó el desplazamiento de soldados israelíes hacia territorio libanés.
De acuerdo con los análisis publicados en la capital libanesa, Israel podría aspirar a establecer una zona de seguridad más profunda que los quince kilómetros temidos inicialmente, buscando inicialmente alcanzar posiciones estratégicas cerca del río Litani, unos treinta kilómetros hacia el interior del sur del Líbano, y abarcando finalmente la capital Tiro.