El magnesio es un mineral bien conocido porque fortalece los músculos y los huesos. De esta manera, se ha convertido en el componente estrella de muchos suplementos vitamínicos.
Para contar con un buen aporte de magnesio hay que incorporar a la dieta alimentos como frutos secos (almendras y pistachos), legumbres, maíz, verduras de hoja verde y chocolate negro.
En cuanto a la suplementación, esta siempre debe ser supervisada por médicos, ya que un exceso sin control podría producir diarrea o molestias digestivas.
Varios expertos afirman que cuidar los niveles de magnesio representa una inversión sencilla y eficaz en la salud mental y emocional.
Uno de ellos es el psiquiatra Fernando Mora que ha puesto el foco en el papel clave de este mineral en la regulación del sistema nervioso y la salud mental. Mora afirma: “El magnesio no solo fortalece músculos y huesos, también es un gran aliado del cerebro”.
En su cuenta de TikTok (@doctormora_) explica las razones:
En efecto, el magnesio regula la transmisión de señales entre neuronas y controla la liberación de neurotransmisores destacados, como el glutamato y el GABA, imprescindibles para mantener la plasticidad cerebral, el aprendizaje y la memoria.
En el contexto de enfermedades como el alzhéimer, contar con niveles adecuados de magnesio puede ayudar a retrasar el deterioro cognitivo y favorecer el rendimiento mental de personas mayores.
Además, contribuye a proteger el cerebro del daño por sobreexcitación neuronal y estrés oxidativo, previniendo problemas graves de salud mental.
Este mineral es fundamental para la gestión del estrés y la ansiedad. El magnesio regula el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA), sistema encargado de la respuesta fisiológica ante el estrés, y ayuda a mantener bajo control los niveles de cortisol, la conocida hormona del estrés.
Varios estudios señalan que la suplementación con magnesio puede generar mejoras en la calidad del sueño y la reducción de la ansiedad, especialmente en personas con deficiencias o situaciones de estrés crónico.
Uno de ellos concluyó que los suplementos de magnesio, siempre en dosis adecuadas, lograron mejorar tanto la calidad del sueño como los niveles de ansiedad sin provocar efectos secundarios graves, más allá de molestias digestivas menores.
De hecho, en España, cada vez son más las personas que recurren a suplementos de magnesio para mejorar el descanso nocturno y combatir la fatiga mental.
Su intervención química directa sobre neurotransmisores como la serotonina y su acción antiinflamatoria en el cerebro lo convierte en una herramienta prometedora para afrontar episodios depresivos y favorecer una mayor estabilidad emocional.
Algunos médicos recomiendan valorar la necesidad de suplemento de magnesio, especialmente en pacientes que no logran mejorar del todo con tratamiento convencional o que presentan síntomas persistentes de depresión o ansiedad.