Milei, un orden desordenado
Durante su primer año y medio de gobierno, Javier Milei ha priorizado la política económica y la política exterior. Hasta las elecciones de octubre del año pasado, esta combinación fue efectiva y recuerda a la estrategia del menemismo en los años noventa, que buscaba una alianza con Estados Unidos. En ese contexto, se desarrollaron fuerzas de paz por solicitud de EE. UU. a través de la ONU. Aunque hay similitudes en la política exterior de ambos presidentes, las diferencias se hacen evidentes en la política interna. A diferencia de Carlos Menem, quien manejó los conflictos internos con equilibrio, Milei enfrenta tensiones que han emergido de manera pública. La disputa entre el sector de Karina Milei y los Menem, y el núcleo de Santiago Caputo, ha dejado de ser una interna clásica para manifestarse en redes sociales y áreas sensibles del Estado. Este enfrentamiento abarca espacios concretos de poder dentro del oficialismo, como la preparación política para 2027, el Congreso y la comunicación. Mientras Menem logró mantener el equilibrio en su gobierno, Milei parece optar por un arbitraje parcial, lo que ha generado una imagen de desorden. Aunque el poder está concentrado en el "triángulo de hierro", las tensiones entre quienes buscan influencia son cada vez más evidentes. Esta situación marca una diferencia significativa entre ambos procesos políticos, ya que Milei aún no logra ordenar las disputas internas que afectan el funcionamiento general de su administración.