Penas más duras para trapitos y limpiavidrios en la Ciudad: qué dicen los cambios a la ley y las sanciones para clubes y productores de shows
La Legislatura porteña aprobó este jueves un proyecto de ley que reforma el Código Contravencional y endurece los castigos contra los trapitos y limpia vidrios, especialmente en zonas de eventos masivos o parques.
La iniciativa que se convirtió en ley unifica los proyectos presentadas por el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, y la diputada María del Pilar Ramírez, al frente del bloque de La Libertad Avanza (LLA).
Por eso, se aprobó con el voto positivo de 35 legisladores del oficialismo, los aliados y La Libertad Avanza, y con 18 negativos del peronismo.
La ley reforma los artículos 91 y 92 del Código y dispone castigos severos para quienes exijan o cobren por estacionar, cuidar autos o limpiar vidrios en la vía pública. Los cambios introducen sanciones como arresto de 10 a 30 días; trabajo comunitario de 20 a 45 días de utilidad pública; multas que pueden llegar hasta las 7.000 unidades fijas (lo que equivale a $ 6.649.930); y orden de restricción, que permite que los jueces puedan dictar una "prohibición de concurrencia e interdicción de cercanía", lo que significa que el infractor tendrá prohibido por ley volver a acercarse a la zona donde operaba.
Además, se incorporan agravantes que duplican la pena. Por ejemplo, si el trapito utiliza la intimidación, si es reincidente, si hay desigualdad de género o si se aprovecha de la vulnerabilidad del conductor, el castigo se duplicará automáticamente.
El problema de las trapitos lleva varias décadas de discusiones y debates en la Ciudad. De hecho ya rige una ley que endureció las penas y prohibió la actividad en 2018. Y fue resistida por los bloques opositores con el argumento de que en muchos casos es una actividad de subsistencia. En ese sentido se registra otro antecedente, cuando en 2012 Mauricio Macri, entonces jefe de Gobierno, vetó una ley que creaba un registro para regular la actividad de los cuidacoches.
Este nuevo intento apunta sobre todo a desterrar la actividad que prolifera en partidos de fútbol, recitales o zonas de boliches, en donde existen organizaciones que se distribuyen el territorio y operan vinculados, por ejemplo, a las barras bravas de los clubes de fútbol.
En esos casos, son clave los operativos de control en las cercanías de los estadios y las zonas donde se realizan eventos masivos y en las que operan los trapitos. Aunque también suele pasar que en cuanto se relajan los operativos vuelven a aparecer, o se trasladan a otras zonas o barrios.
Por eso, la nueva ley también determina que quienes organicen estos grupos recibirán hasta 60 días de arresto. Además, se les prohibirá el acceso a planes sociales, subsidios o beneficios del Estado por dos años. La ley también determina que si la actividad ilegal ocurre en un radio de hasta 50 cuadras a la redonda de un estadio o predio de recitales (desde 6 horas antes y hasta 3 horas después del evento), las penas suben: de 15 a 50 días de arresto para los trapitos comunes, y de 45 a 60 días para los cabecillas.
Por primera vez, la ley va a buscar responsabilidades dentro de las propias instituciones. Si se demuestra que personas vinculadas al club de fútbol o a la productora del recital participaron o facilitaron la actividad de los trapitos, la entidad sufrirá multas severas de hasta 20.000 unidades fijas ($ 18.999.800). Y hasta puede haber castigos como la clausura del estadio o instalaciones por un período de 30 a 90 días.
Además, para facilitar que la gente se anime a denunciar las extorsiones en el momento, el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad implementará oficinas móviles en las inmediaciones de los eventos masivos para recibir las declaraciones de los conductores perjudicados.
Finalmente, la ley aclara que a los infractores se les ofrecerá ingresar a programas de asistencia del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat para buscar su reinserción laboral, buscando que no vuelvan a la calle.
SC