El informe fue realizado entre octubre y noviembre de 2025 a un total de 1.018 personas en España preguntadas sobre cómo perciben el avance tecnológico. En nuestro país, la mayoría de los encuestados ve la tecnología como una oportunidad (54%), pero un 17% la percibe como un riesgo, siendo el 59% los que piden frenar el progreso hasta comprender mejor sus consecuencias sociales y medioambientales.
Sin embargo, la relación con la tecnología es positiva para la mayoría de los ciudadanos. Un 68% reconoce que les gusta tratar con ella y dos tercios consideran que puede mejorar el mundo. Así, el 64% cree que hacela vida más cómoda y el 55% que facilita el trabajo.
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en la referencia tecnológica más clara. El 97% de los españoles afirma conocerla y el 68% cree que será la tecnología más influyente dentro de una década, muy por encima de la biotecnología (28%) y derrocando al teléfono móvil, catalogado como el impacto tecnológico más positivo en los últimos 20 años.
No obstante, esa misma tecnología genera inquietud. El 35% la señala como la mayor amenaza para la sociedad, seguida de los robots humanoides (30%) y los coches autónomos (16%).
Además, las preocupaciones se centran menos en la tecnología en sí que en sus efectos. El 63% menciona los ciberataques como su principal temor, seguido de la falta de seguridad en los datos (50%) y el desempleo ligado a la automatización (47%). Incluso aparece el miedo a que unas pocas corporaciones acaparen todo el poder (41%).
Pero, a pesar de estas dudas, los ciudadanos ven la IA como un motor económico. El 76% cree que la formación en inteligencia artificial podría aumentar la productividad y acercarla a la media europea, y el 69% considera que deberían impulsarse programas de formación en IA para pequeñas y medianas empresas.
Entre las competencias que deberían reforzarse en el colegio destacan el pensamiento crítico y la resolución de problemas (41%) y el aprendizaje a lo largo de la vida (39%). También aparecen habilidades y disciplinas como STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y la creatividad (33%).
Asimismo, la tecnología sanitaria es la innovación que más esperan los ciudadanos en su vida personal. El 54% confía en ver avances en salud en los próximos cinco años que mejoren su calidad de vida.
En paralelo, el estudio destaca algunas de las dificultades que frenan el progreso, siendo la más mencionada las regulaciones burocráticas (41%), la falta de financiación para investigación y desarrollo (36%) o los costes elevados de la energía (35%). En esta línea, el 54% cree que la normativa actual no crea las condiciones adecuadas para que las empresas lleven nuevas innovaciones al mercado.
En contraste, los españoles sitúan el origen de la innovación en el capital humano, como las personas cualificadas o las instituciones educativas como el principal motor de innovación del país (39%), seguidas por las empresas competitivas (37%).
De cara al futuro, la tecnología también aparece vinculada a grandes desafíos. El 63% cree que será clave para combatir el cambio climático, mientras que el 41% señala las energías renovables como una de las industrias más importantes a desarrollar en el país.