A tres meses de haber contraído matrimonio con Rocío Pardo, Nicolás Cabré afrontó la temporada teatral de verano en Villa Carlos Paz en la obra Ni media palabra en el rol protagonista y también director junto a la productora. Por lo que, tras cumplir con su agenda profesional, el actor se refugió en Pinamar para descansar y recargar energías de cara al comienzo de año.
De esta manera, desde la Costa Argentina, Cabré compartió que pasó por una larga sesión de tatuaje para plasmar un gran diseño en su espalda, y mostró el resultado en sus redes sociales.
Fue a través de su cuenta oficial (@nicolascabre80) que Nicolás develó el dibujo que eligió para tatuarse, al compartir un video que captura cada instante del procedimiento con el tatuador.
"Día de tatuaje", escribió el actor junto a la filmación donde se aprecia al artista desplegando el calco hecho a mano sobre una mesa de madera clara en el living.
En tanto, Nicolás se mantiene de espaldas, listo para que se realicen las pruebas de tamaño sobre su piel.
Luego, el actor se muestra recostado boca abajo y tranquilo sobre una camilla de la habitación, mientras espera que el tatuador comience a trabajar sobre el dibujo ya transferido. empiece a pasar la aguja sobre el diseño previamente transferido con el que Nicolás buscó tapar un búho en sombras con ramas y flores en la parte inferior del esternón izquierdo, junto con la icónica mano de Fátima, llamada Jamsa o Hamsa.
A medida que el artista preparaba todos los elementos necesarios para la jornada de tatuaje, Nicolás miró directo a la cámara con una sonrisa, visiblemente contento de poder realizarse el diseño pensado para la zona de su espalda.
Con el gel anestésico aplicado y la tinta negra y el papel listos, el artista comenzó con cuidado a trazar el diseño sobre la piel de Cabré, que permanecía recostado sobre la camilla vistiendo únicamente una bermuda denim gris, consolidando poco a poco el dibujo de manera definitiva.
Como es habitual, una vez finalizado el trazado con tinta, el tatuador aplicó espuma para limpiar la zona trabajada, que en esta ocasión abarcó casi toda la espalda del actor.
Así, pocos segundos después, el artista limpió la zona con papel y dejó a la vista cómo había quedado el diseño tras finalizar la sesión.
En ese momento, se notó que el tatuador se dedicó únicamente a trazar las líneas finas externas del dibujo, sin incorporar sombreados ni degradados, permitiendo que tanto el búho como la Mano de Fátima permanecieran visibles ante el lente de la cámara
Con la espalda queda al descubierto, el actor dejó al descubierto un diseño que fusiona mándalas elaboradas con tres o más flores de tamaño medio, acompañadas de hojas que se extienden a los lados de cada una, creando una composición armoniosa y detallada.