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Por qué al chimango le dicen el “cuervo” de Sudamérica y la historia de refrán “no gastes pólvora en chimangos"
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Por qué al chimango le dicen el “cuervo” de Sudamérica y la historia de refrán “no gastes pólvora en chimangos"

El chimango es una de las aves rapaces más comunes del Conosur, aunque muchas veces pasa desapercibido por su presencia cotidiana en campos, rutas y ciudades. Su capacidad de adaptarse a distintos entornos lo convirtió en un animal familiar para quienes viven en zonas rurales o periurbanas de Sudamérica.

A simple vista puede parecer un ave más del paisaje, pero detrás de su figura hay una historia curiosa. Este pájaro no solo cumple un rol importante en el equilibrio de los ecosistemas, sino que además dio origen a uno de los dichos populares más repetidos en la cultura rural argentina.

El chimango suele ser comparado con el cuervo, aunque en realidad pertenece a la familia de los halcones. Esa asociación se debe a su comportamiento oportunista y a su facilidad para encontrar alimento en entornos muy distintos.

Su presencia constante en caminos, campos abiertos y pueblos hizo que el ave quedara también ligada al lenguaje popular. De allí surge la conocida expresión “no gastes pólvora en chimangos”, una metáfora que todavía se utiliza en muchas conversaciones cotidianas.

El chimango, el “cuervo” del Cono Sur

El nombre científico del chimango es Milvago chimango y pertenece a la familia Falconidae, el mismo grupo al que pertenecen los halcones. A pesar de eso, su comportamiento es muy diferente al de otras aves rapaces más especializadas en la caza.

Una de sus características más llamativas es su enorme capacidad de adaptación. El chimango puede vivir en campos abiertos, zonas agrícolas, áreas suburbanas e incluso en ciudades, donde aprovecha restos de comida o pequeños animales.

Un ave oportunista y útil para el ecosistema

El chimango es un ave omnívora y oportunista, lo que significa que puede alimentarse de una gran variedad de recursos. Consume insectos, roedores, pequeños peces, restos orgánicos e incluso carroña. Esa dieta diversa explica por qué logra adaptarse con tanta facilidad a diferentes ambientes.

Desde el punto de vista ecológico, su presencia puede resultar beneficiosa para las actividades agrícolas. Al eliminar restos orgánicos y pequeños animales, ayuda a mantener el equilibrio en los ecosistemas rurales.

El chimango mide entre 37 y 41 centímetros de largo, tiene plumaje parduzco con tonos claros en el vientre, alas anchas y una cola relativamente larga que le permite planear con facilidad.

El origen de “no gastes pólvora en chimangos”

El comportamiento del chimango también influyó en el lenguaje popular del campo argentino. De allí proviene el dicho “no gastes pólvora en chimangos”, una expresión que todavía se utiliza para señalar que algo no merece demasiado esfuerzo.

La frase tiene origen en las prácticas de caza de épocas pasadas. Los gauchos y estancieros solían reservar la pólvora para animales que representaban un peligro real o que podían convertirse en presas valiosas.

El chimango, en cambio, no era considerado una amenaza importante. Al tratarse de un ave carroñera y de menor jerarquía dentro de las rapaces, dispararle significaba desperdiciar recursos. Con el paso del tiempo, esa idea se transformó en metáfora. Hoy la expresión se usa para referirse a discusiones, conflictos o situaciones que no justifican gastar energía.