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AR 20 Mar 2026
La FADU otorgó el Doctorado Honoris Causa post mortem al arquitecto Rafael Viñoly
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La FADU otorgó el Doctorado Honoris Causa post mortem al arquitecto Rafael Viñoly

El Consejo Directivo de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo aprobó por unanimidad el Doctorado Honoris Causa post mortem para el arquitecto Rafael Viñoly, una de las figuras más influyentes de la arquitectura contemporánea y referente indiscutido de la formación pública argentina.

El decano de la FADU y presidente de la sesión, el diseñador gráfico Carlos Venancio, lo definió como “figura ineludible de nuestra disciplina”, en reconocimiento a una producción vasta que redefinió la escala urbana en distintos continentes y consolidó un legado vigente.

Venancio subrayó que Viñoly “construyó la identidad de varias ciudades relevantes del mundo”, desde Nueva York hasta Londres, sin perder su vínculo con la Argentina. Su trayectoria internacional se proyectó siempre desde una mirada sensible a lo público y al rol social del diseño.

Entre sus obras más reconocidas figuran el edificio 0+Infinito, en Ciudad Universitaria, el Tokyo International Forum, la ampliación del Museo de Arte de Cleveland, el rascacielos 432 Park Avenue de Nueva York y el Aeropuerto de Carrasco, en Uruguay. Cada proyecto evidencia claridad estructural, escala humana y carácter urbano.

Al fundamentar la distinción, Venancio destacó además: “Rafael es un genuino producto de nuestra universidad pública… que llegó a grandes lugares producto de haberse formado allí”. Su camino profesional reafirma el aporte estatal a la excelencia proyectual.

Quienes lo recuedan

Su hijo, el cineasta Román Viñoly, precisó: “Un sello distintivo de la arquitectura de mi padre fue el enfoque en el impacto social de los edificios. El diálogo y el compromiso con las comunidades donde se construyeron es una característica importante de su obra”.

El editor general de ARQ, Berto González Montaner, recordó: “La primera vez que lo escuché fue a fines de los setenta, en una conferencia en el CAYC. Expuso con impecable claridad ideas potentes detrás de cada proyecto, con una elocuencia y sencillez que seducían a la audiencia”.

Su colega, el arquitecto Carlos Sallaberry, evocó: “Desde muy joven mostró su talento. En el primer año relevamos la Plaza Güemes; debíamos representarla en láminas. Rafael sumó una filmación, apoyado en los recursos de su padre, Román Viñoly Barreto, director de cine”.

La aprobación de este Doctorado Honoris Causa post mortem no solo reconoce la trayectoria de un arquitecto excepcional, sino que reafirma el impacto duradero de su pensamiento en la formación, la práctica profesional y la identidad de la FADU. Su legado continúa inspirando a nuevas generaciones que hoy encuentran en su obra un ejemplo de rigor, sensibilidad y compromiso con la ciudad.