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AR 18 Mar 2026
La casa de un gobernador, del pasado polémico a la ONG que ayuda a niños
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La casa de un gobernador, del pasado polémico a la ONG que ayuda a niños

En la esquina de Caseros y Llavallol, en el corazón de Haedo, se erige una casona con una torre mirador que podría considerarse un ícono del paisaje del lugar. Se trata de la mansión en la que vivió Manuel Fresco, gobernador de la provincia de Buenos Aires durante la “década infame”.

La mansión fue construida en 1926 a partir de los planos realizados por el arquitecto Arístides Bigliani y con posteriores ampliaciones a manos de Alejandro Bustillo. La vivienda pertenece a la corriente pintoresquista de la década de los 20, que también representó la arquitectura típica de Mar del Plata, presente en los famosos chalets.

Asimismo, la casona en la que vivía junto a su familia fue el punto de partida para una columna de civiles encabezada por Freco para sublevar la base de El Palomar en el golpe de estado del6 de septiembre de 1930 que derrocó a Hipólito Yrigoyen y puso a José Félix Uriburu en el poder.

La casona atravesó etapas de abandono y uso comercial (habiendo funcionado un restaurante en el lugar), hasta que en 1992 se publicó una resolución que designaba a la mansión de Fresco como Patrimonio Histórico Provincial y disponía la expropiación y creación de un Centro Cultural. Sin embargo, esta iniciativa nunca se concretó y perdió vigencia, hasta que en 2013 se impulsó un proyecto similar que terminó venciendo también en 2018.

Durante la crisis del 2001, un grupo organizaba ollas populares cerca de la estación de tren Roca, que utilizaban frecuentemente familias cartoneras. Fue en ese momento que el nieto de Manuel Fresco le entregó las llaves de la casa que perteneció al ex gobernador a las personas que estaban al frente de esta actividad para que pudieran tener una cocina y un lugar en el que llevar a cabo los talleres que se hacían en la calle. Con el paso del tiempo, la organización obtuvo personería jurídica y hoy, casi 15 años después, sigue funcionando en la casona la asociación civil El Transformador.

Macarena Rodríguez, del equipo de niñez de la ONG, cuenta que se trata de “una asociación civil que tiene distintas áreas de trabajo que van cambiando, que a lo largo de la historia no fueron las mismas, pero sí son ejes sobre los que se trabaja”. En este sentido, la niñez digna es un pilar fundamental que primero buscó garantizarse con las ollas populares y que hoy se apoya en un centro de día dentro de “El Transfo”. También, abogan por el feminismo y la agroecología. La casona funciona además como base para la cooperación y desarrollo de otras organizaciones.

A pesar de haber recibido el espacio por parte de un heredero, una parte de la familia estuvo en desacuerdo e inició un juicio de desalojo contra El Transformador. La Justicia falló a favor de la asociación, aunque quienes trabajan ahí consideran que la solución definitiva se daría con la ley de expropiación, ya que la propiedad sigue siendo privada. Después de la caída del proyecto de 2013, desde la organización pidieron una prórroga y siguen esperando que se apruebe. “Hasta que no salga la ley de expropiación, no va a ser una instancia tranquila porque juicios puede haber un montón y situaciones como la anterior pueden seguir pasando”, concluye Macarena Rodríguez.