El Alzheimer y otros tipos de demencia no aparecen de un día para otro. El deterioro cerebral comienza a gestarse décadas antes de que surjan los primeros fallos de memoria, y casi la mitad de los casos podrían prevenirse adoptando hábitos saludables a tiempo.
Apoyándose en un estudio publicado en The Lancet, el cardiólogo José Abellán recuerda que existen 14 factores de riesgo identificados, aunque cinco de ellos destacan por su impacto en la prevención (@doctorabellan).
Ese estudio destaca que “la actualización de 2024 de la Comisión Lancet sobre la demencia aporta nueva evidencia prometedora sobre la prevención, la intervención y la atención de la enfermedad”.
“A medida que las personas viven más tiempo, el número de pacientes con demencia sigue aumentando, incluso cuando la incidencia específica por edad disminuye en los países de altos ingresos, lo que pone de relieve la necesidad de identificar e implementar estrategias de prevención”, agrega.
El estudio señala que “cada vez hay más evidencia, y ahora con mayor contundencia que antes, de que abordar los numerosos factores de riesgo de demencia que modelamos previamente (es decir, menor nivel educativo, pérdida auditiva, hipertensión, tabaquismo, obesidad, depresión, inactividad física, diabetes, consumo excesivo de alcohol, traumatismo craneoencefálico, contaminación atmosférica y aislamiento social) reduce el riesgo de desarrollar demencia”.
Para Abellán el primer consejo es evitar el alcohol, porque “mata neuronas y acelera el deterioro cognitivo”. Reducir su consumo mejora incluso el rendimiento mental en edades avanzadas.
El segundo factor: combatir la soledad. El aislamiento social, explica, eleva el riesgo de deterioro cognitivo y podría estar detrás de hasta un 4% de los casos. Mantener vínculos, participar en actividades comunitarias o, simplemente, conversar con amigos y familiares actúa como una verdadera medicina para el cerebro.
El tabaco, como en el caso de muchas otras dolencias, ocupa el tercer lugar de la “lista negra”. Su efecto dañino sobre los vasos sanguíneos del cerebro acelera la neurodegeneración, y dejarlo podría prevenir casi un 5% de los casos de demencia. “Incluso si lo abandonas en edades avanzadas, el beneficio es notable”, destaca el cardiólogo.
La salud de los sentidos es otro pilar fundamental. La pérdida auditiva en la mediana edad es, de hecho, el factor prevenible con mayor peso: hasta un 8% de los casos podrían evitarse con revisiones periódicas y el uso de audífonos si es necesario. Lo mismo ocurre con la visión: corregir problemas visuales y proteger los ojos de daños innecesarios ayuda a reducir riesgos.
El quinto hábito clave está en el estilo de vida: alimentación equilibrada, ejercicio regular y control del peso. La actividad física, por sí sola, podría prevenir más del 3% de los casos gracias a que estimula el crecimiento neuronal, mejora el sueño y disminuye el estrés.
“La depresión no tratada daña el cerebro y aumenta el riesgo de padecer Alzheimer. Detectarla y tratarla adecuadamente podría prevenir más del 4% de los casos. La terapia, el apoyo social y el cuidado de la salud mental son fundamentales”. Concluye: “Tu cerebro no es reemplazable, cuídalo”.