El Servicio Militar Nacional (SMN) estrena un nuevo esquema de operación que afecta directamente a todos los hombres nacidos antes del 2007, así como a mujeres que deseen participar de manera voluntaria. En concreto, la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) anunció cambios en las reglas del proceso: desde la reducción de sesiones de adiestramiento hasta nuevas fechas para inscribirse y recibir la cartilla militar. El Servicio Militar Nacional es obligatorio para todos los mexicanos por nacimiento o naturalización, tal como lo establece el artículo 5 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos desde 1940. En la práctica, esto significa que cualquier hombre que haya cumplido 18 años está en la obligación legal de registrarse y cumplir con el proceso. Las mujeres también pueden incorporarse, aunque de manera voluntaria, desde el año 2020. En 2026, quienes nacieron en 2007 o antes y aún no cuentan con su cartilla liberada se encuentran en situación de “remiso”, es decir, en falta. Este estatus puede generar complicaciones para trámites laborales, académicos y administrativos, ya que la cartilla militar sigue siendo un documento exigido en diversas instituciones públicas y privadas del país. Las inscripciones para el ciclo 2026 se realizó los sábados del mes de enero en las Juntas Municipales y Alcaldías de Reclutamiento correspondientes a cada municipio o delegación. Una vez inscritos y tras participar en el sorteo, quienes obtuvieron bola blanca o azul se reincorporaron en el Programa General de Adiestramiento, que se divide en dos escalones: Al finalizar cada módulo se entregará una constancia de participación, y en diciembre quedará liberado el servicio. Quizás el cambio más celebrado del nuevo esquema es la reducción en el número de sesiones de adiestramiento. El esquema anterior contemplaba hasta 44 sesiones sabatinas; el nuevo modelo las reduce a únicamente 13 sábados, agrupados en los dos escalones ya mencionados. Esta reducción hace que cumplir con el Servicio Militar sea más accesible para jóvenes que trabajan o estudian, sin comprometer el objetivo del programa: capacitar a los participantes en responsabilidad social, disciplina, valores, equidad de género y derechos humanos. Uno de los elementos más característicos del proceso es el sorteo, que determina la forma en que cada joven cumplirá con su servicio. El color de la bola que se obtenga define las obligaciones: En todos los casos, al concluir el proceso y cubrir los requisitos establecidos, el participante recibe su cartilla del Servicio Militar Nacional liberada.