Hay jornadas como las de este viernes 13 de marzo en las que la música no es solo banda sonora convencional, sino promesa de algo más grande. Desde temprano, el Hipódromo de San Isidro se llenó de esa expectativa que solo genera Lollapalooza Argentina: la ansiedad de los primeros pasos sobre el pasto, la emoción de los que estrenan pulsera y el brillo en los ojos de quienes saben que, en apenas unas horas, todo puede suceder. Y a poco tiempo de abrirse las puertas del predio, se dio por iniciado el primer día del masivo festival
Mora no solo es una cantante en pleno ascenso, sino que dio muestras de su versatilidad como actriz al ponerse en la piel de Clara, la hija de Ricardo Darín y Carla Peterson en El Eternauta de Netflix, lo que la ubica en el radar de una nueva generación de fans curiosos por verla en vivo.
En simultáneo, Jero Jones marcó el pulso inicial del Perry’s Stage con un set donde confluyen el rock alternativo, el post-punk y la electrónica, mostrando por qué es una de las apuestas más interesantes de la escena emergente nacional. Su repertorio, cargado de búsquedas sonoras y letras profundas, anticipa la diversidad que dominará la jornada.
Con looks relajados y la vibra clásica que los define, Tiger Mood desplegó un show que hizo saltar y bailar a todos los presentes desde los primeros minutos. La energía y la potencia de su propuesta musical lograron que el arranque del festival tuviera el ritmo y la frescura de una fiesta funk, dejando en claro por qué la banda es una de las revelaciones de la escena local.
Otra de las voces que se llevaron la atención de la multitud fue Guitarricadelafuente. Con su voz melodiosa y la compañía de su guitarra, el artista español de 28 años supo deleitar con sus letras que, desde ritmos folk a más movidos supo acaparar todas las miradas desde el centro del escenario hasta a metros del vallado.
Pasadas las 16, el Alternative Stage vibró con la llegada de Balu Brigada, que desembarcó en Lollapalooza con todo el empuje de su indie rock. Liderados por los hermanos neozelandeses Henry y Pierre Beasley, la banda logró transformar su sector del predio en una auténtica fiesta de ritmo y movimiento. Con la complicidad de su tecladista y baterista, que sorprendieron al público luciendo camisetas de la selección argentina, el grupo supo conectar de inmediato con la audiencia, generando un clima de euforia colectiva que se sentía como una verdadera marea humana. En su segunda visita al país, siendo la primera como teloneros de Twenty One Pilots en 2025, el grupo no escatimó energía y se entregó a fondo bajo el sol de la tarde.
“¡Buenos Aires! ¿Lo están escuchando desde allá? Continúen con esa energía”, arengaron desde el escenario, contagiados por el entusiasmo de sus fanáticos, que respondieron agitando brazos y coreando cada tema como si se tratara de una banda local.
Minutos después de salir al escenario del Alternative Stage, los hermanos Beasley conversaron en exclusiva conTeleshow y compartieron sus sensaciones por formar parte de uno de los festivales más importantes del continente. “Nos sentimos muy honrados de haber sido invitados a tocar aquí. Es una ciudad increíble y un festival increíble, y hay tantas personas que nos inspiran, así que se siente realmente especial poder tocar para una audiencia como esta. Para nuestro primer show propio en Argentina ha sido muy divertido”, confesaron a este medio, alternando entre el inglés y un español sorprendentemente bueno, como destacaron entre risas los cronistas. “Tan cerca como sea posible de ser argentinos”, bromearon, dejando en claro que la conexión con el público es real.
La diferencia con otras plazas del mundo fue tema recurrente. “Realmente creo que, hablando genuinamente, los argentinos tienen una buena base de apreciación por el rock. Pero en general, la energía de la multitud aquí… realmente escuchan, realmente participan, y requiere mucho menos esfuerzo para nosotros en el escenario lograr que se involucren. Si decimos, ‘Queremos que salten’, ellos saltan. En otros lugares podrías decirlo y tal vez solo algunos lo hagan.” Para Balu Brigada, Buenos Aires fue el primer lugar donde vivieron en carne propia un “pogo real de rockstar”. “Esta es la primera vez que tenemos un show donde hay un tipo de ‘circle of death’ o pozo, y eso fue increíble”, recordaron con entusiasmo.
A las 18, cuando los últimos rayos de sol iluminaban el predio, Djo se abrió paso en el Flow Stage. El artista, cuyo verdadero nombre es Joe Kerry, se rindió ante el público argentino en el primer día del festival. Con su proyecto musical y un carisma que conquista corazones desde sus tiempos en Stranger Things, el cantante entregó su voz y su talento con la guitarra ante la marea de fanáticos que lo esperaban cerca de la valla desde que pasaron por las puertas del predio.
“¿Qué pasa, Buenos Aires?“, lanzó, en medio de los gritos emocionados de sus seguidores, mientras tocaba las cuerdas de su guitarra y veía, impactado, el gran recibimiento desde el otro lado de la valla.
El momento de mayor euforia se vivió cuando Keery comenzó a interpretar las primeras notas de “End of Beginning”. De inmediato, el público respondió con una ola de aplausos y gritos, transformando el predio en un coro multitudinario que acompañó cada palabra del estadounidense. Con su ya característico gorro tejido, un sello personal de sus días en Buenos Aires, Keery supo conectar con la multitud y contagiar su energía, generando un clima de comunión y entusiasmo que se extendió a lo largo de toda la canción.
“¡Gracias, los amo!“, dijo el artista al terminar su hit, que terminó convirtiéndose en uno de los himnos de la jornada. Y de esa manera, volvió a repetir el furor que causó en su presentación previa el jueves en el C Art Media.
Con tan solo 15 minutos de diferencia, Easykid se desplegó en el Perry’s stage. Previo a su performance, el artista chileno habló en exclusiva con Teleshow sobre sus expectativas de cara al show. “En verdad es algo súper significativo, sobre todo porque esta es la primera vez que toco en un Lolla fuera de Chile”, aseguró a este medio, que no ocultó su emoción por el salto internacional. “Chile para mí era como un hito grande, entonces imagínate estar ahora en otro país, Argentina, es importante y me tiene ansioso, pero siento como una buena vibra, así que vamos a darle todo”, dijo, con esa mezcla de vértigo y entusiasmo que solo se siente en los grandes escenarios.
Sin recetas mágicas ni fórmulas de manual, Easykid explicó que su estrategia para conquistar al público argentino es entregarse al momento y dejar que la música haga el resto. “Cuando llegué no tenía mucha expectativa,. Pero al ver que había algunas personas del fan base en el hotel esperando, entonces eso fue como: ‘Ya, ya’. Me dio esa energía de decir: ‘Vamos con todo’”, contó, mientras se preparaba para salir a escena. “Planeo salir a hacer el show, botar harta energía, gritar harto, volverme bien loco y, ojalá, la gente se contagie de eso y podamos vivir un buen show, un buen momento hoy en la tarde”, adelantó.
En esta edición, el K-pop tuvo su lugar dentro de la escena llena de fiesta y expectativa de Lollapalooza Argentina. El fenómeno llegó de la mano de Katseye, que conquistó desde el Samsung Stage a una multitud de todas las edades, desde adultos hasta jóvenes, que aguardaban expectantes la llegada del grupo. Apenas la pantalla principal se iluminó con la presentación de sus integrantes, Sophia, Daniela, Lara, Megan y Yoonchae, el público respondió con gritos y aplausos, dando el puntapié inicial a una de las actuaciones más comentadas de la jornada.
Para el comienzo de su performance, las artistas eligieron entonar “Debut”, acompañadas por varios bailarines que replicaron la coreografía y el espíritu del grupo. Los atuendos de todos, integrantes y bailarines, se destacaron por su paleta de colores rojos y magenta, con brillos y escotes, sumando un despliegue visual que se robó todas las miradas. La coreografía, precisa y sincronizada, marcó el ritmo de un show que no tardó en poner a saltar y bailar a toda la audiencia.
A medida que caía el sol, Katseye cambió el tono de la noche con “Gameboy”, una canción que sumó sensualidad y matices más mágicos a la presentación. En ese momento, las cinco artistas quedaron solas en el escenario, sin bailarines, y volvieron a demostrar su talento tanto en el canto como en el baile. “¡Buenos Aires!”, gritó una de ellas antes de retomar la coreografía en el centro del escenario, desatando una nueva ola de gritos y aplausos entre los presentes.
El show continuó con “I’m pretty”, un tema que hizo volver a gritar a cada una de las personas que intentaban acercarse lo más posible a la valla para no perderse ningún detalle. El entusiasmo del público fue tal que el Samsung Stage se transformó en una verdadera fiesta pop, con la audiencia acompañando cada movimiento y cada estribillo.
El recibimiento fue tan cálido y emotivo que una de las integrantes, Daniela, aprovechó una pausa sobre el escenario para compartir lo que sentía. “Esto es muy personal para mí. Tengo raíces latinas”, expresó, visiblemente emocionada frente al público argentino, que la ovacionó con fuerza. Y sumó: “Esta cultura, esta música, esta energía son parte de mi corazón y estar acá con ustedes en este escenario es un sueño tan grande que no lo puedo creer”.
Al término del show de Katseye, la atención se trasladó a pocos metros, donde el Alternative Stage volvió a encender sus luces para recibir a Danny Ocean. El cantante venezolano apareció sobre el escenario completamente vestido de negro, con una bandana a juego y anteojos oscuros, listo para entregarse a su público argentino. Apenas sonaron los primeros acordes de “Imagínate”, su colaboración con Kapo, la multitud respondió con una ovación y comenzó a moverse al ritmo de la música. Bajo el cielo nocturno y bañado por luces verdes y azules, Danny siguió con uno de sus hits más recientes, “Volare”, lanzado en 2022, mientras los fans alzaban las manos y coreaban cada palabra, aprovechando cada pausa del artista para gritar y grabar el momento con sus teléfonos.
La energía siguió en aumento cuando llegó el turno de “Amor”, uno de los infaltables de su repertorio. El público, completamente entregado, no perdió la oportunidad de capturar cada instante del show, iluminando el predio con las pantallas de sus celulares. “Okay, conmigo, ¡todo el mundo arriba!”, arengó Ocean desde el escenario, invitando a todos a sumarse y moviéndose de un lado al otro, guiando con los brazos a una multitud que no dejó de acompañarlo ni un solo minuto. Con cada tema, el venezolano dejó en claro por qué es uno de los artistas latinos más celebrados de la escena actual y por qué su propuesta encaja perfecto en la diversidad de Lollapalooza Argentina.
En paralelo al compositor venezolano, Turnstile se abría paso con una dosis de punk. La banda, oriunda de Baltimore, Maryland
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