La conflictividad entre el oficialismo y la oposición, sumada a la debilidad parlamentaria del oficialismo, hizo que el Congreso acumulara una batería de cargos judiciales o de órganos de control sin designar. Desde los dos miembros de la Corte Suprema hasta los auditores de la AGN, pasando por los más de 140 pliegos judiciales que el Gobierno anunció y nunca envió. Todo se amontona en la mesa de negociación del Parlamento que viene.
La sorpresa que generó que despertó todo tipo de sospechas. La oposición dialoguista fue la primera en señalar que el Gobierno está negociando con el bloque K.
Lo cierto es que en los últimos dos años, por falta de acuerdo, se "patearon" numerosas designaciones que requieren del aval del Congreso. para completar las dos vacantes de la Corte y nombrar al jefe de los fiscales, pero no es lo único que hay en carpeta.
Está pendiente el nombramiento de los nuevos miembros de la Auditoría General de la Nación, a quienes les venció el mandato hace tiempo; los más de 140 pliegos de jueces federales, fiscales y defensores que el Ejecutivo anunció en distintas ocasiones y nunca mandó; el defensor del Pueblo (que lleva 16 años de demora) y la defensora del niño, designación que avanzó en Diputados pero ahora falta la ratificación del Senado.
Se trata, en todos los casos, de pujas de poder. Son puestos que si no tienen que ver directamente con la Justicia, significan ejercer control sobre el Ejecutivo, tener a cargo una estructura de cargos o, de mínima, una vocería pública.
Desde el oficialismo aseguran que ahora la prioridad es el Presupuesto 2026 y las reformas anunciadas. Por eso, estos temas no serían parte de la convocatoria a sesiones extraordinarias. Sin embargo, todo está atado.
El kirchnerismo tiene principal interés en lo judicial. Después de que se cayeran los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla el Gobierno no volvió a anunciar postulantes para el Máximo Tribunal. El senador federal, aliado, el senador salteño Juan Carlos Romero, propuso ampliar la Corte, el kirchnerismo se mostró a favor pero sin empuje de la Rosada el proyecto no avanzó.
En Unión por la Patria habían asegurado que pasar de 5 a 7 era "atinado" pero presionaban para que en ese caso haya al menos 3 mujeres. Se empezó a nombrar como candidata de Cristina Kirchner a la ex senadora santafesina María de los Angeles Sacnun e incluso a la camporista Anabel Fernández Sagasti.
Las desconfianzas dentro del oficialismo y la oposición dificultan el diálogo. Se suponía que el ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona iba a renunciar post elección pero no lo hizo. Su segundo, Sebastián Amerio es quien llevaba adelante las negociaciones. Amerio responde a Santiago Caputo, en continua tensión con Karina Milei.
En el peronismo no se quedan atrás. La interna entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof abre aguas y se suman los gobernadores del PJ que, siempre pragmáticos, buscan dónde ubicarse.
A los mandatarios lo que más les importa son los pliegos de los jueces federales de sus provincias. Sobre todo los que tendrán competencia en cuestiones electorales.
La situación de la Auditoría General de la Nación es escandalosa. Los seis auditores generales (tres elegidos por el Senado y tres por Diputados) vencieron su mandato hace ya tiempo y nunca designaron a sus reemplazantes por falta de acuerdo político.
En un intento de destrabar la situación, el propio presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, presentó un proyecto de ampliación de la AGN que empezó a debatirse en comisión y nunca avanzó.
Mientras tanto, Diputados este año le dio luz verde a María Paz Bertero como defensora del Niño -en reemplazo de Marisa Graham- pero falta que el Senado también lo vote.
Esta semana la bicameral de la Defensoría del Pueblo se reunió después de terminar las audiencias a 39 postulantes pero decidió pasar a un cuarto intermedio para definir la terna.