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Cumbre entre Villarruel y Bullrich en el Senado: sin acuerdo, ni siquiera para una foto

Cumbre entre Villarruel y Bullrich en el Senado: sin acuerdo, ni siquiera para una foto

En medio de una fuerte tensión política por la interna libertaria, la vicepresidenta Victoria Villarruel recibió este viernes en su despacho en el Senado a la senadora electa y ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para avanzar con la agenda del Gobierno en la Cámara Alta, que tendrá como objetivos la aprobación del Presupuesto y la reforma laboral.

Bullrich definió como "buena y cordial" su primera reunión con la vicepresidenta después de las elecciones del 26 de octubre y destacó que la encontró "colaborativa". Minutos después, en una conferencia de prensa por separado realizada en la sala de periodistas acreditados, Villarruel calificó de "positiva" a la reunión con la senadora electa. Pero también le explicó a señaló a Bullrich que como titular del Senado no tiene facultades para "obstaculizar" una sesión convocada por la oposición. No hubo una foto conjunta del encuentro.

La declaración sonó a un pase de factura por el cruce que mantuvieron en las redes sociales cuando la ministra le reprochó haber habilitado el recinto para que la oposición apruebe un aumento de las jubilaciones y la emergencia en discapacidad, medidas que tocaban el superávit fiscal. En aquella oportunidad, el Gobierno la acusó de traición a Villarruel, y Bullrich fue una de las más críticas con la decisión de la vicepresidenta.

Lo cierto es que tras la cumbre de este viernes con la ministra que integra la mesa política con Karina Milei, Diego Santilli y Martín Menem; Villarruel envió un fuerte mensaje a la Casa Rosada al dejar en claro que es parte de La Libertad Avanza, el sello con el que fue electa, y del Ejecutivo.

Bullrich entre el saludo de la calle y el cara a cara con Villarruel

Bullrich llegó distendida al Senado, firmó autógrafos en la vereda y hasta saludó a un automovilista que desde una camioneta le gritó "vamos Pato". La cumbre se desarrolló en el primer piso del Palacio Legislativo, bajo un estricto control de seguridad, duró una hora y veinte minutos, y ambas tomaron café.

La ministra se fue satisfecha, con un ejemplo de la Constitución forrado en cuero y porque se llevó el compromiso de la vice de que trabajarán "para que aquellas cosas que el Gobierno nacional precisa, los proyectos que envía, puedan ser tratados, puedan ser votados y podamos con eso seguir adelante con el plan".

Pero desde el entorno de la vicepresidenta ya habían anticipado que la relación con la aún senadora electa será "institucional", coincidiendo con la visión del bullrichismo. Pero los militantes de la vice fueron un poco más allá y anticiparon que será una relación "distante".

Si bien Bullrich vino con un mensaje de paz, Villarruel sabe lo que fue juntar la mayoría en 2023 cuando le quitó al kirchnerismo el control del Senado. Mayoría que a Villarruel se la limaron desde la Casa Rosada con la discusión de la Ley Bases y las intervenciones del asesor Santiago Caputo, protestan en el Senado.

Villarruel se lo remarcó a Bullrich en la reunión de este viernes cuando hizo hincapié en que las leyes tendrán que salir por consenso y con acuerdo de todos los sectores. La vice le enfatizó que mantiene diálogo con todas las bancadas incluso "aquellas que están en las antípodas".

"¿Podrá Bullrich llegar a acuerdos sin tener que consultar a los hermanos Milei en medio de las reuniones?", se preguntaron entre las filas de la oposición. Por ahora, desde la oposición advirtieron que no van a soportar más prepotencias. "Si vienen a gritonear les va a ir mal", avisó un senador de la oposición.

Más allá de la convivencia con la vicepresidenta, una fuente parlamentaria le anticipó a este diario que Bullrich, quien asumirá como jefa de la bancada oficialista, tendrá su "caballo de Troya" en el Senado porque Karina Milei es la que quiere tener todo el control. Pero está claro que el Senado es un territorio que supo quedar fuera de la órbita de la Casa Rosada. Y ese desafío es el que despierta más interés en la secretaria general de la Presidencia.

Por lo pronto, Bullrich anticipó que el oficialismo tendrá una bancada "mucho más potente" al pasar de 7 a 20 legisladores y marcó la necesidad de hacer cambios para tener "un modelo muy organizado". Sin embargo no dio pistas sobre quién será el presidente provisional en el próximo periodo. Bartolomé Abdala (San Luis) quiere renovar mandato en febrero, pero Agustín Coto (Tierra del Fuego) se anota para la competencia luego de que bajarán a la neuquina Nadia Márquez.

La aún ministra de Seguridad no descartó otra reunión con la vicepresidenta para antes del inicio de las sesiones extraordinarias, que el Gobierno promete convocar en los próximos días cuando estén avanzadas las conversaciones con los gobernadores para llegar a un acuerdo por el Presupuesto 2026 y las reformas anunciadas por el Ejecutivo en materia laboral y tributaria.