"Me quieren echar pero me van a tener que sacar de la Casa Rosada tirándome de los pelos… ¡No voy a renunciar ustedes pagarán todo el costo político!” La mujer exasperada al límite de sus menguadas fuerzas rompería en llanto y se taparía la cara con sus manos en un acto reflejo de pudor y orgullo. Sus 45 kilos parecían todavía menos en ese un cuerpo en estado de quebranto consumido por la angustia y devastado por el estrés.Aquella mañana del 5 de enero de ...