TORONTO – Mientras el conflicto con Irán redefine los supuestos de seguridad global y los mercados energéticos, el debate en Estados Unidos se ha centrado en gran medida en por qué el presidente Donald Trump eligió la guerra en primer lugar. ¿Fue la política interna, un deseo de proyectar fortaleza, un error de cálculo o algo más? Esas explicaciones pueden tener mérito, pero corren el riesgo de oscurecer las causas profundas. La guerra fue menos una decisi...